miércoles, 16 de agosto de 2017

Un presidente no tan "blanco"

“La Cordillera” es una película nacional dramática dirigida y co-escrita por Santiago Mitre, siendo su tercer largometraje luego de “El Estudiante” (2011) y “La Patota” (2015). El reparto incluye a Ricardo Darín, Dolores Fonzi, Érica Rivas, Gerardo Romano, Elena Anaya, Leonardo Franco, Daniel Giménez Cacho, Paulina García y Christian Slater. Tuvo su estreno mundial en el Festival de Cannes de 2017 mientras que en Argentina se estrena el 17 de agosto gracias a la distribuidora Warner Bros.


Hernán Blanco pasó de ser intendente en la provincia de La Pampa a presidente de los argentinos. Su campaña se basó en utilizar su apellido como símbolo de la pureza y autenticidad, sin que los medios conozcan mucho sobre su vida personal ni los ciudadanos sepan qué esperar de su liderazgo. Junto a su asistente personal Luisa y su jefe de gabinete Castex, Blanco asiste a la cumbre de presidentes latinoamericanos en Los Andes, Chile. Allí se deberá enfrentar con varios problemas: desde lo político, los representantes de México, Brasil y Estados Unidos lo intentan manipular sobre la alianza petrolífera en la que se basa la cumbre; su yerno quiere sacar a la luz la manera en la que fue financiada su campaña presidencial y su hija Marina está inestable emocionalmente al punto de que llega a no decir palabra. Blanco recurre a un especialista para tratar de que Marina vuelva a hablar. Éste utiliza la hipnosis y la joven cuenta una historia que ocurrió cuando aún no había nacido. El presidente tendrá que lidiar tanto con su faceta pública a la hora de decidir a quién seguir como con la situación familiar que puede llegar a tornarse peligrosa.


Desde sus tráilers el film transmitía una cierta onda de misterio que daba ganas de querer saber más, aparte del gran elenco que Santiago Mitre supo reunir. Ser testigos de cómo se maneja un presidente dentro de la Casa Rosada, quiénes se la pasan dándole consejos y los temas que se discuten en una reunión con él ya de por sí es curioso y atrapante. Los planos que se utilizan junto a la fotografía son exquisitos: Los Andes está en todo su esplendor, con una belleza inmensurable que contrasta con los conflictos internos de Hernán Blanco.
Y hablando del presidente, Ricardo Darín lo compone de una forma en la que no llegamos a conocerlo del todo: es un hombre serio, cansado y con una mirada fija que hace que queramos saber en lo que está pensando. La película tiene dos temas centrales diferentes entre sí; por un lado cómo se desarrolla la cumbre, los formalismos, charlas a solas con otros presidentes latinoamericanos, estrategias; y por otro tenemos la llegada al hotel de la hija de Blanco. Esta última para mí fue la que genera mayor interés. Dolores Fonzi hace un trabajo espectacular, su cara refleja lo dañada que está. Desde que aparece sabemos cuál es su postura hacia el gobierno y cómo es en la actualidad la relación con su padre. Lo que dice, tanto sea desde su locura o quizás no, logra hacernos pensar en los problemas de gran magnitud que puede acarrearle al presidente. El resto de los actores hacen una labor correcta, destacándose Érica Rivas como la asesora de Blanco.
La película tiene escenas que se pueden tornar largas, con mucho diálogo que aburre. Es como una montaña rusa: tiene partes muy buenas, con un misterio muy bien trabajado, y otras en las que querés que se vuelva al tema anterior. Luego de su visionado quedan más incógnitas que resoluciones, el final te deja con un mal sabor de boca, protestando por lo abierto que es el relato. Se entiende que fue deliberado el dejar tantos cabos sueltos pero esto no llega a funcionar del todo, quizás se necesite verla de nuevo para tratar de sacar una conclusión.

“La Cordillera” cuenta con grandes actuaciones, una magnífica dirección de arte y de fotografía. A la hora de verla te recomiendo que tengas en cuenta que trata sobre el bien y el mal que habita en el ser humano, por lo que es un film para interpretar que no te va a dar explícitamente las soluciones que buscás. 


jueves, 10 de agosto de 2017

Un viaje para alejarse del mundo

“El Pampero” es un thriller intimista dramático argentino, uruguayo y francés, dirigido y escrito por Matías Lucchesi. Está protagonizado por Julio Chávez, Pilar Gamboa y César Troncoso. Llegó a las salas argentinas el 3 de agosto de 2017 gracias a la distribuidora Primer Plano.


Fernando ya no quiere saber nada de nadie: a sus 58 años se encuentra sufriendo los dolores en todo el cuerpo debido a una enfermedad terminal. Cansado de su situación actual, decide rechazar las llamadas de su hijo e irse a navegar en su velero lleno de provisiones. Él se toma a esta travesía como un último viaje antes de que la enfermedad lo aniquile, siendo la naturaleza su único refugio. Pero su recorrido tomará distinto rumbo cuando descubra que en su barco está escondida Carla, una joven que tiene su camisa llena de sangre. Fernando cree que ella cometió algún crimen y no quiere implicarse en el asunto. Carla afirma que es inocente, que no quiere enfrentar a prefectura y si o sí necesita que Fernando cruce la frontera y la deje en Uruguay. Las complicaciones no terminan ahí ya que aparece Marcos, un guarda costas amigo de Fernando que tiene segundas intenciones al darse cuenta que el velero también está ocupado por una mujer.


Nos encontramos ante una película que en su mayoría está plagada de silencios, lo que hace que no tenga ritmo. A pesar de ello los tres actores entregan performances sólidas: Julio Chávez casi sin emitir palabra sabe transmitir el momento difícil que está atravesando, para él su vida ya no tiene sentido y cuanto más alejado esté de la sociedad mejor; la aparición de Carla en su barco lo descoloca y saca a relucir su lado más autoritario, aunque luego este aspecto va cambiando hasta llegar a preocuparse por el destino de la chica; en cada escena somos testigos de cómo le cuesta moverse, amarrar las velas, agacharse o hacer fuerza; Pilar Gamboa brinda una oleada de misterio, no sabemos qué es realmente lo que le sucedió, si ella es inocente o mató a alguien; que por nada del mundo quiera recurrir a la policía nos hace sospechar pero a la vez encarna a una mujer gentil, que se preocupa por el estado de salud de Fernando y en distinta manera también está pasando por una situación complicada. Por último el villano de la historia, encarnado por César Troncoso, se lleva todos los aplausos. Su personaje desde que aparece logra ser insoportable, pesado y charlatán. No acepta un “no” como respuesta, se cree el dueño del lugar pesquero y si en su casa no se hace lo que él dice está claro que las cosas van a terminar mal. Troncoso pone incómodos no sólo a Carla y Fernando, sino también al espectador: se nota que sus objetivos son otros y que no para de tirar comentarios que no llevan a nada sólo para que haya una conversación (que en conclusión es un monólogo de superficialidades).
Casi todo el film se desarrolla dentro del velero y desde el aspecto técnico esto está muy bien logrado. La fotografía a cargo de Guillermo Nieto es bella pero en un punto se torna repetitiva  ya que en la primera parte de la película hay pocos hechos significativos y aburren siempre las mismas escenas. Desde la aparición del guarda costas el suspenso va in crescendo y al estar tan bien construido logra causar nerviosismo. Lo malo es que en su resolución todo se desinfla y uno se esperaba otra cosa. Además constituye un desacierto que al problema de Carla no se le dé más detalles en su explicación.
En lo personal, al ser una película de 77 minutos me hubiese gustado o que no sea tan lenta en su comienzo o que se tomen más minutos para desarrollar lo importante. El final me dejó con sabor a poco y sentí que la idea estaba buenísima pero acabó en algo muy simple.
Como conclusión, “El Pampero” es una buena película que cuenta una historia chiquita con muy buenas interpretaciones actorales. El buen manejo de la tensión la convierte en una opción a tener en cuenta dentro del cine independiente. 


lunes, 7 de agosto de 2017

El origen de la muñeca diabólica

 “Annabelle 2: La Creación” (Annabelle: Creation, 2017) es una película de terror que forma parte del universo de “El Conjuro” (The Conjuring, 2013) y funciona como precuela del film Annabelle dirigido por John R. Leonetti. Esta vez la dirección se encuentra a cargo de David F. Sandberg, conocido por la bien recibida “Cuando las luces se apagan” (Lights Out, 2016) y el guión continúa en manos de Gary Dauberman. El reparto incluye a Talitha Bateman (“Teacup” en La Quinta Ola), Lulu Wilson (“Doris” en Ouija: El Origen del Mal), Stephanie Sigman (“Estrella en 007: Spectre), Anthony LaPaglia, Miranda Otto, Samara Lee, Philippa Coulthard y Grace Fulton. En Estados Unidos se estrenará el 11 de agosto de 2017 mientras que en Argentina llegará el 31 del mismo mes gracias a la distribuidora Warner Bros.


Samuel Mullins, un hombre que se dedica a la fabricación de muñecas, vive tranquilo con su esposa Esther y su pequeña hija Annabelle, apodada Bee. La felicidad dura poco ya que debido a un trágico accidente los Mullins pierden a su hija. Doce años después, Samuel decide dar asilo a la Hermana Charlotte y seis niñas huérfanas. Entre ellas se encuentran las mejores amigas Linda y Janice, esta última padeciente de polio. La curiosidad de Janice hace que se interese por la habitación que pertenecía a Bee, sin tener en cuenta la advertencia de Samuel sobre que a ese cuarto no hay que ingresar. Propiciados por la muñeca Annabelle, sucesos extraños comenzarán a ocurrir en esa casa alejada de la sociedad, siendo Janice la más afectada por ser la débil del grupo.


Luego de ver cómo la muñeca amenazaba la vida de Mía y su bebé Leah en el film del 2014, con un guión soso y pocas escenas realmente aterradoras, es sorprendente encontrarse con una producción que funciona como precuela de ésta y es altamente superior. Se nota muchísimo que el cambio de director funciona para bien: David F. Sandberg brinda una historia original en la que el espectador logra interesarse por las vidas de las niñas huérfanas, en especial las de Linda y Janice. Su deseo de ser adoptadas por los mismos padres y nunca separarse, más la renguera de Janice debido a la polio ya nos hace empatizar desde el comienzo.
En cualquier película de terror, para verdaderamente lograr asustarnos se necesita de una cuidada creación de la atmósfera, música acechante que no da lugar a la armonía y actuaciones creíbles. En esta película cada uno de estos elementos se cumple con creces: las situaciones que van surgiendo son temibles gracias a cómo se usan la oscuridad y los crujidos, la banda sonora de Benjamin Wallfisch sabe poner nervioso al espectador como también respeta los momentos de silencio absoluto y tanto las nenas Talitha Bateman y Lulu Wilson como la monja interpretada por Stephanie Sigman brindan trabajos correctos, destacándose más la primera en el papel de Janice.
El film tiene una referencia a la próxima película del mundo de “El Conjuro” llamada “The Nun” (La Monja), programada para estrenarse en 2018, que fascinará a los fanáticos de este universo. Además la conexión entre Annabelle del 2014 con esta precuela está muy bien enlazada (para disfrutar más/entenderla recomiendo que primero vean la del 2014).
En algunas partes se abusa de los jump scares, generando que los sustos no sean tan efectivos como cuando se decide tomar el tiempo necesario para crear el miedo. Por otro lado los ángulos de cámara y las posiciones de la muñeca resultan un acierto ya que la hacen ver más tétrica de lo que ya es.

“Annabelle 2: La Creación” consigue mantener entretenido al espectador, asustándolo de forma genuina en varias ocasiones. Sólo teniendo en cuenta su ambientación vale la pena pagar la entrada de cine. Si sos fan del terror, no te la pierdas. 


viernes, 4 de agosto de 2017

Lo que deseas tiene consecuencias

“7 Deseos” (Wish Upon, 2017) es una película de “terror” dirigida por John R. Leonetti y escrita por Barbara Marshall. El reparto incluye a Joey King, conocida por Ramona & Beezus (2010), Ki Hong Lee (The Maze Runner, 2014), Shannon Purser (Barb en la serie Stranger Things), Ryan Phillippe, Sydney Park, Mitchell Slaggert, Kevin Hanchard, Alice Lee y Sherilyn Fenn. En Estados Unidos se estrenó el 14 de julio de 2017 mientras que en Argentina llegó a las salas el 27 de ese mismo mes gracias a la distribuidora Digicine.


La historia se centra en Clare, una chica de 17 años que en su infancia vio a su madre cuando se acababa de ahorcar. Ella convive con su padre y tiene dos mejores amigas, Meredith y June. Las tres van a la secundaria y no son para nada populares, por lo cual tienen que soportar las burlas de los demás estudiantes. Un día el papá de Clare, que tiene como hobbie buscar elementos útiles en los cestos de basura, encuentra una caja de música muy peculiar de origen chino. Al regalársela a su hija, Clare la inspecciona y descubre la inscripción “7 deseos”. Sin saber muy bien cómo es el mecanismo, la adolescente comienza a pedir todo lo que siempre quiso para su vida: atención por parte del chico que le gusta, venganza para la persona que más le hace pasar el ridículo en el colegio, buena posición económica, etc. Lo que Clare no sabe es que por cada deseo alguno de sus seres queridos debe pagar con la muerte. Cuando se da cuenta de lo que está pasando, la joven recurre a su compañero asiático para conocer la historia de la caja maldita.


Puse la palabra terror entre comillas porque realmente esta producción no da ni una pizca de miedo, más bien genera carcajadas al ver cada muerte ridícula. Aún no puedo comprender cómo es que llegó a nuestro país calificada para mayores de 16 si ninguna escena impresiona ni sucede algo morboso. Las actuaciones son flojísimas y menos creíbles si se ve al film doblado al español (la mayoría de los cines da la película en esta versión). Pareciera que Joey King, la protagonista, pasó de una infancia con buenas actuaciones a una adolescencia con malos papeles. Su personaje es demasiado tonto, superficial, tarda muchísimo en darse cuenta que los deseos que ella pide están relacionados con las muertes. A la vez se abusa de los clichés de películas dirigidas a un público teen: estudiantes con cierta popularidad que se creen mejores que los demás sólo por ser lindos y engreídos, chica que vive en una casa un poco venida abajo y por eso no es considerada “cool”, un padre que, debido a sus acciones, su hija desea que no la avergüence más, un chico lindo que nunca se fija en la protagonista y deseos estúpidos como ser la más popular de la escuela y ser querida por todos.
En ningún momento uno puede llegar a considerar creíble este relato debido a las situaciones que se van dando. Por ejemplo es imposible que un celular que cae de una gran altura siga funcionando lo más bien o que por tropezarse con una alfombra la cabeza de una personaje quede atravesada por un elemento filoso. Esto sería aceptable en un film que busca parodiar a las películas de terror, pero 7 Deseos parece tomarse en serio a sí mismo como una cinta del género.

Les puedo asegurar que si van a verla con amigos se van a reír muchísimo, es de esas producciones en la que todo está tan mal ejecutado que termina siendo buena por lo mala que es. Encima tiene una escena en el medio de los créditos que hace pensar en la construcción de una secuela. Si es tan descabellada como esta, que sea bienvenida. 


martes, 1 de agosto de 2017

Simios unidos jamás serán vencidos

“El Planeta de los Simios: La Guerra” (War for the Planet of the Apes, 2017) es una película de ciencia ficción que conforma la última parte de la trilogía reboot de esta franquicia. Matt Reeves vuelve a estar a cargo de la dirección y el guión fue obra de él junto a Mark Bomback. El reparto de los monos incluye a Andy Serkis, Karin Konoval, Steve Zahn, Ty Olsson, Terry Notary, Michael Adamthwaite, Judy Greer, Aleks Paunovic, Devyn Dalton, Max Lloyd-Jones y Sara Canning. Por el lado de los humanos están Woody Harrelson, Amiah Miller y Gabriel Chavarria. El film llega a las salas argentinas el 3 de agosto gracias a la distribuidora Fox. Cuenta con un preestreno en la noche del 2 de agosto (algunos cines reestrenan las dos primeras películas para culminar con La Guerra).


La historia se sitúa luego de lo ocurrido en Confrontación, en la cual un simio llamado Koba generó un golpe de Estado hacia César y comenzó la batalla contra los humanos. Ahora el clan de César necesita encontrar refugio ya que está siendo atacado por un grupo de militares comandados por el Coronel. Los seguidores de Koba, por miedo a César, trabajan para los humanos y se dejan llamar “burros”. Después de un hecho que afecta desde lo más profundo a César, él ordena a los simios que comiencen su viaje en busca del desierto (“la tierra prometida”). Su objetivo personal es diferente: César quiere ir en busca del Coronel y cobrar venganza. Los monos Maurice, Luca y Rocket no lo dejarán ir solo y en el recorrido hacia la base militar se encontrarán con una niña que no puede hablar debido a un virus que atenta contra la inteligencia humana.


Después de ser testigos del crecimiento de César en Revolución (2011) y Confrontación (2014), en Guerra vamos a ver a un líder noble que se encuentra en una situación complicada: los humanos quieren exterminarlos, algunos de su grupo lo traicionan y alguien le provoca un odio que rebasa sus propios límites. En la mayoría del film los monos son los protagonistas. Esto podría resultar poco creíble, sin embargo gracias a los increíbles efectos especiales y la gran actuación de Andy Serkis, junto a las demás personas que interpretan a los simios, todo en esta cinta parece muy real, aún más que en las dos primeras. Sumado a la intensa banda sonora y los paisajes nevados que transmiten el frío con sólo ver los copos de nieve en 3D, el espectador se mete de lleno en esta última aventura, no pareciéndole para nada raro que un mono monte a caballo o hable.
Al ver la palabra “guerra” en el título lo que directamente se piensa es que lo central del largometraje va a ser el enfrentamiento entre los simios y los humanos. Si se va al cine con esa idea, la experiencia puede que no sea satisfactoria. La acción trepidante de la segunda parte acá es dejada de lado para darle paso a las metas internas de cada uno de los personajes, a cómo deciden enfrentar lo que les está sucediendo. Tampoco hay que confundirse con el póster: la niña muda no es lo central de la trama ni la gran compañera de César, el conflicto pasa por la supervivencia del más apto, el rol que cumple la naturaleza, la co existencia del bien y del mal y cómo el hombre se cree el dueño superior pero hay cosas que no puede detener, ya sea una enfermedad o la propagación de un virus.
El villano de la historia, el Coronel interpretado por Woody Harrelson, tiene gestos muy teatrales y una escena en particular en la que se la pasa hablando, lo que no concuerda con el tono que tiene la película (poco diálogo y la mayoría con lenguaje de señas). A pesar de ello logra ser temible y dan ganas de matarlo tanto por su trato hacia los simios como por su manera de pensar. Además se incorpora un nuevo personaje que se hace llamar “Simio Malo” y su único rol es el de dar gracia para que no todo sea dramatismo. Al principio es divertido pero a medida que pasan los 140 minutos las risas se evaporan.
“El Planeta de los Simios: La Guerra” brinda un final correcto, enriquecedor y solemne para la trilogía. Aunque es la más lenta de las tres, y quizá no la mejor de todas o la más entretenida, uno queda satisfecho con lo visto. Sin lugar a dudas el simio César será un personaje memorable para todos los cinéfilos.




miércoles, 26 de julio de 2017

Sin poder volver a su hogar

“Dunkerque” (Dunkirk, 2017) es una película bélica dirigida, escrita y coproducida por Christopher Nolan. El reparto incluye a Fionn Whitehead, Harry Styles, Aneurin Barnard, Mark Rylance, Tom Hardy, Cillian Murphy, Barry Keoghan, Kenneth Branagh, Jack Lowden y Tom Glynn-Carney. Llega a las salas argentinas el 27 de julio gracias a la distribuidora Warner Bros. También se la puede disfrutar en formato IMAX ya que fue grabada de esta manera.


Ambientada en la Segunda Guerra Mundial, la película retrata lo que sucedió en las playas de la ciudad francesa de Dunkerque, donde miles y miles de soldados Aliados (británicos y franceses) quedaron rodeados y sin escapatoria debido al ejército alemán. Además se combinan en una narrativa no lineal lo que sucedió en el aire, con las avionetas brindando apoyo a los Aliados, y lo que pasó en el mar, centrándose en Mr Dawson y su hijo Peter. Ellos deciden ir hacia Dunkerque para tratar de salvar a algunos de los soldados, sin embargo en el recorrido tendrán algunas complicaciones. Cada historia tiene un tiempo distinto: lo de la playa pasó en una semana, lo del mar en un día y lo del aire en una hora.


Nos encontramos ante una película que desde su aspecto técnico resulta impecable: la fotografía, las tomas desde el aire, la música con un tic tac enérgico y atrapante de Hans Zimmer, todo está diseñado para transmitir el pánico que sienten esos 400 mil soldados que esperan en el muelle a algún barco salvador, sabiendo también que en cualquier momento les puede caer una bomba encima. Hay escenas en particular que se destacan por la manera de actuar en esa situación límite, pero en este film no hay protagonistas: lo central es la guerra. A pesar del corto tiempo en pantalla, las actuaciones de Mark Rylance, Cillian Murphy y Harry Styles se destacan por sobre los demás, resultando toda una sorpresa el trabajo del cantante de One Direction, al cual Nolan lo eligió sin conocer su éxito.


Muchos críticos desde que la cinta se estrenó en Estados Unidos están proclamando que es una obra de arte, “la mejor película de Nolan hasta la fecha”. Para mí está un poco sobrevalorada: que lo principal sea retratar la guerra deja en segundo plano a las personas y así no se llega a empatizar con ninguno; la línea narrativa desordenada, recurso que le encanta utilizar al director, a veces confunde y uno no llega a dilucidar qué pasó primero y qué después (salvo en excepciones como por ejemplo en la que se ve a un mismo actor en la historia del mar y luego del muelle); el guión casi nulo juega en contra y las escenas desde las avionetas, a pesar de los paisajes hermosos, se alargan innecesariamente y llegan a cansar.
No por esto la película no tiene sus aciertos. La atmósfera hostil está bien lograda, al enemigo se decide no mostrarlo, sino crear la sensación de que en cualquier momento puede aparecer y el instinto de supervivencia está presente en cada minuto, a veces afectando a algún personaje más de lo normal y convirtiéndose en individualista por querer salvar su propio pellejo, con un pensamiento que no es el más certero. Por otra parte también está bien reflejado cómo queda un soldado después de haber presenciado la guerra, cómo por nada del mundo quisiera regresar allí de vuelta y que lo que vivió siempre quedará dentro suyo. Además se puede captar lo que sienten estas personas, que no quieren rendirse y al ser evacuados piensan que la gente los va a abuchear; para ellos la derrota no es una opción.

Dunkerque funciona a la hora de mostrar un hecho no tan conocido de la Segunda Guerra Mundial. A la hora de elegir qué ver de la cartelera hay que tener en cuenta que en esta producción no va a haber acción, sangre y tripas: Nolan recrea el suceso sosteniéndose en el suspenso. Si sos fan de este director seguro te va a encantar, sino es así o no estás acostumbrado a su manera de contar, te puede resultar aburrida en varios momentos. Lo que sí se puede asegurar es que en IMAX gracias a su imagen va a ser muy apreciada. 


viernes, 21 de julio de 2017

El veloz conductor musical

“Baby: El Aprendiz del Crimen” (Baby Driver, 2017) es una película de acción dirigida y escrita por Edgar Wright. El reparto incluye a Ansel Elgort, Kevin Spacey, Lily James, Eiza González, Jamie Foxx, Jon Hamm, Jon Bernthal, CJ Jones, Sky Ferreira, Lance Palmer y Lanny Joon. Llegará a las salas argentinas el 27 de julio de 2017 gracias a la distribuidora Sony Pictures.


Baby es un joven conductor especializado en fugas que trabaja para Doc, el jefe de una organización de crímenes/robos. No lo hace porque quiera, sino porque debe saldar una deuda con él. Debido a un accidente en su infancia, Baby tiene tinnitus (escucha sonidos constantes que no provienen del exterior). Para apaciguar esto, pasa su vida escuchando música con auriculares, a la vez que escucha perfectamente cuando otra persona le está hablando. Acumulando dinero de su arriesgado trabajo, el cual su padre adoptivo no aprueba, la vida de Baby cambia cuando conoce a Débora, una mesera con sus mismos sueños. Cuando Doc comienza a amenazar a Baby, su relación y libertad serán puestas a prueba.


Edgar Wright brinda un espectáculo fenomenal que resulta obligatorio verlo en pantalla grande para cualquier cinéfilo. Ya la excelente secuencia inicial nos anticipa el tono de la película, que combina de manera inteligente la acción, humor, drama y romance. La banda sonora tiene tanto protagonismo como Baby y aporta una frescura inigualable ya que el conductor audaz que logra que los ladrones no sean capturados ya fue tratado en otros filmes. Acá el personaje principal es muy peculiar: callado, con gafas negras y auriculares que nunca saca de sus orejas, se nota que no encaja en el mundo criminal pero su velocidad al estar tras el volante no falla. Doc ve eso en él y lo usa para su beneficio, por lo que aunque Baby salde su deuda sabemos que la relación entre él y su jefe no acabará ahí.
Ansel Elgort como Baby no nos hace tener más dudas de que su futuro como actor será brillante. Su protagónico en Bajo La Misma Estrella (The Fault In Our Stars, 2014) había dado pistas del potencial que tenía. En esta cinta el joven está en su salsa: teniendo en cuenta que en la vida real también es DJ, es genial verlo grabando conversaciones para luego cortar partes, remixarlas y convertirlas en canciones. Sabe transmitir su pasión por la música y desde el principio empatizamos con su personalidad, tan incomprendida para la banda de ladrones.
Lily James como su interés amoroso aporta esa pizca de inocencia que faltaba, es tierna y agradable. Baby desea apartarla de ese mundo del que es parte, pero llega un punto que se hace imposible. Hubiese estado bueno que su relación tenga más desarrollo ya que una decisión que toma ella hacia el final resulta un poco inverosímil, sin embargo la química entre ellos es notoria y consiguen que el espectador quiera verlos triunfar. Por otro lado Jamie Foxx en su papel de “El Loco” logra ser un tipo rudo y atemorizante, se burla de Baby por siempre estar con sus auriculares por lo que aparte de dar la sensación de que es mejor no meterse con él, en las demás escenas causa gracia por su incomprensión hacia el conductor.
El montaje, los planos, el manejo de la cámara, el guión y los colores de ensueño hacen que uno quede maravillado ante semejante propuesta. Tiene elementos modernos pero también se puede considerarla como clásica, atrapa desde el primer minuto, la adrenalina no se detiene y nunca se pierde el ritmo. No es muy común que uno termine de ver una película y tenga ganas de volver a verla para apreciarla aún más, con Baby Driver esto pasa y es gracias al gran trabajo que brinda Edgar Wright y porque producciones así no se ven todos los días.

Autos, tiros, música buenísima en cada escena y actuaciones geniales hacen de Baby Driver una experiencia cinematográfica única que no debe dejarse pasar en cine. El entretenimiento está asegurado.