miércoles, 18 de octubre de 2017

Un desastre artificial

“Geo-Tormenta” (Geostorm, 2017) es una película de ciencia ficción dirigida, co-escrita y co-producida por Dean Devlin. El reparto incluye a Gerard Butler, Jim Sturgess, Ed Harris, Abbie Cornish (Wally en El Romance del Siglo), Andy García, Alexandra Maria Lara (Marlene en Rush), Robert Sheehan (Simon en Cazadores de Sombras: Ciudad de Hueso), Daniel Wu, Zazie Beetz, Eugenio Derbez y Talitha Bateman (Janice en Annabelle 2: La Creación). Llega a los cines argentinos tanto en 3D como 2D el 19 de octubre gracias a la distribuidora Warner Bros.


Jake (Gerard Butler) años atrás diseñó un satélite para controlar las catástrofes naturales de la Tierra pero ahora todo está comenzando a fallar: en Afganistán descubren cuerpos congelados, en la estación espacial una persona murió y en Hong Kong el piso se convirtió en lava, causando la caída de varios edificios. Max (Jim Sturgess) se lleva muy mal con su hermano Jake pero juntos deberán evitar la formación de una Geo-tormenta que puede acabar con la vida humana en la Tierra. Por otro lado, el mal funcionamiento del satélite no es una casualidad: alguien lo desestabilizó y los hermanos, separados por años luz ya que Jake volvió al espacio, deberán descubrir quién fue.


Si miramos para atrás, por el cine ya han pasado varias películas sobre desastres naturales que además cuentan con una buena historia. Las más emocionantes podrían llegar a ser “El Día Después de Mañana” (The Day After Tomorrow, 2004) o “Lo Imposible” (The Impossible, 2012). Otras en las que el argumento es medio flojo pero utilizan buenos efectos para retratar la destrucción de la naturaleza son “En El Tornado” (Into The Storm, 2014) y “Terremoto: La Falla de San Andrés” (San Andreas, 2015). Por el póster promocional de Geo-Tormenta uno llega a creer que las diversas catástrofes que veremos en la pantalla grande van a ser épicas: nos engañaron. 

El film tiene sus mayores fallos en el guión, que desde la primera escena ya nos aburre. Los personajes hablan y hablan en un juzgado, en reuniones políticas, se comunican a través de pantallas tecnológicas con los que están en el espacio, etc. Si el guión estuviera bien armado quizás las conversaciones nos generarían un mínimo interés, pero con el paso de los minutos esto no se revierte y encima se colocan chistes forzados que lo que menos hacen es dar gracia.

La relación entre los hermanos Jake y Max está muy mal desarrollada, al punto que a veces se sube el volumen de la música melancólica para enfatizar lo que está sucediendo. Si desde el primer  minuto no hubo ningún tipo de esfuerzo por hacernos empatizar con ellos dos, de la nada no se puede lograr que nos interese lo que les pasa.

La cinta usa de excusa a los desastres naturales para mostrar una conspiración dentro del gobierno. Sin embargo este aspecto tampoco está bien logrado. El objetivo del villano es demasiado inverosímil, lo que hace imposible que sea tomado en serio. Todo lo que dicen los actores resulta falso y acartonado gracias a los malos diálogos que les dieron. La única que se salva es Talitha Bateman como la hija de Jake, una niña que a pesar de tener dos escenas sabe transmitir la preocupación por la vida de su padre.

Y en cuanto a la destrucción del planeta, aspecto que hay que tener mucha paciencia para que de una vez por todas llegue, también deja mucho que desear. El CGI quizás podría zafar si como espectador nunca se vio una película de este estilo. Caso contrario es fácil darse cuenta de lo mal utilizado que está, haciendo que la conexión con lo que sucede sea nula.

“Geo-Tormenta” quiso mezclar cuestiones políticas y ambientales con científicos espaciales. El resultado es una película catastrófica en la que sus 109 minutos se te harán una eternidad.


miércoles, 11 de octubre de 2017

El paso del tiempo en una amistad

“El Futuro Que Viene” es una película argentina que constituye el debut cinematográfico como directora y guionista de Constanza Novick, que ya tenía experiencia en el formato de la televisión. Está protagonizada por Dolores Fonzi y Pilar Gamboa, actrices que hace poco pudimos ver en “La Cordillera” y “El Pampero” respectivamente. El reparto incluye también a Violeta Narvay, Victoria Parrado, Charo Dolz Doval, Esteban Bigliardi, José María Yazpik y Federico León. El film, producido por Lisandro Alonso, marido de Novick, viene de ser presentado en el Toronto International Film Festival (TIFF). Llega a las salas argentinas el 12 de octubre gracias a la distribuidora Buena Vista.


La historia se centra en la amistad de Romina (Dolores Fonzi) y Florencia (Pilar Gamboa), una relación que se inicia en la infancia y llega hasta la actualidad. Dividida en tres etapas (1988, 2004 y 2017) seremos testigos de los cambios que van ocurriendo en sus vidas, las distancias que toman la una de la otra y sus reencuentros.


Muchas cosas son las que Constanza Novick abarca en su película chiquita pero significativa. En un principio vemos los años en el colegio de Flor y Romi, la diferencia que existe entre la época de los 80 con respecto a la de ahora. Ellas van a gimnasia artística, se divierten armando coreografías, imitando los diálogos de las telenovelas y gustando del mismo chico. Desde esos primeros minutos se nota las distintas personalidades que tienen: Romina es estudiosa, reservada y tímida en cambio Florencia no tiene problema en escaparse de la casa a la noche para tener su primer beso. Analizándolas por separado, uno nunca creería que se podría formar una amistad, sin embargo sus diferencias las unen.

Dieciséis años después la situación es otra: Florencia reaparece en la casa de Romina para instalarse allí luego de vivir varios años en México, donde conoció a un hombre que parece haberla engañado. Romina ahora está casada, es madre de una beba y trabaja en la AFIP. Novick se anima a mostrar el lado negativo de la maternidad y sale airosa. Romina está cansada, si hubiera sabido lo que implicaba tener una hija no la hubiese tenido, ya no encuentra sentido a su relación de pareja y no quiere aceptar que su vocación siempre fue ser escritora, no trabajar en una oficina con una compañera insoportable que vive hablando por teléfono.

La química de Pilar Gamboa y Dolores Fonzi brilla en este largometraje y sorprende aún más teniendo en cuenta que antes de filmarla no eran amigas en la vida real. Gamboa compone a una mujer extrovertida y enamoradiza que dice lo que le pasa por la cabeza en el momento, sin miedos. Cuando su personaje comienza a vivir en la casa de Romina, como espectador podemos notar cómo no tiene ni por asomo idea de lo que es ser madre: Florencia fuma, habla fuerte, maneja sin cuidado el cochecito, etc. Gracias al inteligente guión, que tiene un correcto balance entre situaciones graciosas y dramáticas, podemos empatizar con las dos sin que se generen bandos.

Otro punto a destacar es cómo los hechos cotidianos que se muestran en pantalla dan un realismo tan genuino que sin dudas te hace sentir identificado con al menos algo de lo que sucede. Se nota que el film cuenta con un bajo presupuesto, sin embargo su fortaleza recae en que lo que pretende transmitir, en su mensaje que llega perfecto hacia nosotros.

“El Futuro Que Viene” explora desde adentro una amistad entre dos mujeres, que a pesar de los años que pasan separadas siempre van a estar la una para la otra. El apoyo mutuo, la sinceridad, la pérdida de un ser querido, la separación y la maternidad son sólo algunos de los tópicos que plantea durante su corta duración de 85 minutos. Un film pequeño pero con grandes moralejas que muestra situaciones de la vida misma, sin un final establecido.




martes, 10 de octubre de 2017

Jugando con la muerte

“Línea Mortal: Al Límite” (Flatliners, 2017) es una película de suspenso escrita por Ben Ripley y dirigida por Niels Arden Oplev, conocido por “La Chica del Dragón Tatuado” (The Girl with the Dragon Tattoo, 2009). Funciona como remake del film de 1990 con el mismo nombre, protagonizado por Julia Roberts, Kevin Bacon, Oliver Platt, William Baldwin y Kiefer Sutherland (este último tiene un pequeño papel en la remake). Ahora los actores principales son Ellen Page, Nina Dobrev, Diego Luna, Kiersey Clemons y James Norton. Llega a las salas argentinas el 12 de octubre gracias a la distribuidora Sony Pictures.

Cinco estudiantes de medicina se unen para experimentar qué es lo que sucede cuando el corazón deja de latir por unos minutos. Al revivir, van notando que sus pecados del pasado los persiguen por lo que sólo podrán vivir tranquilos si deciden hacerse cargo de sus errores.

Desde su estreno en Estados Unidos no hay casi ninguna crítica positiva hacia este film, ya con el horrible póster promocional parecía una producción mala, por lo que verla con bajas expectativas ayuda mucho. Nadie pedía una remake de la buena película de 1990, sin embargo cada vez más se nota en Hollywood que las ideas originales escasean. Así es como en esta producción se ocupan de que cada uno de los estudiantes de medicina cargue con la culpa de algo que hizo y ese pecado tiene cierta similitud con lo que pasaba en la película de los 90, además de que también está el que no se anima a experimentar qué es lo que pasa luego de morir.


Al ritmo de frases como “hoy es un buen día para morir”, somos testigos de lo que hacen cinco jóvenes en el sótano de un hospital, encabezados por Courtney (Ellen Page), la que perdió a un ser querido y la que más quiere saber qué es lo que hay en el más allá. La diferencia que establecieron en esta remake se basa en que luego de volver a la vida, los chicos tienen habilidades que antes no poseían como también son perseguidos por entes malignos. Y en este agregado es donde el film falla. Mientras que todo el primer acto resulta interesante, cuando se decide dar “terror” con jump scares y efectos malísimos la cinta va perdiendo cualquier atisbo de credibilidad.

El reparto está en un nivel que ni es bueno ni malo. No llegamos a empatizar con ninguno de ellos pero tampoco aburren. Se nota que quisieron darle a la historia una onda más adolescente y lo consiguen. A pesar de ello hay algo inentendible que sucede en la mitad de la película aproximadamente que descoloca lo que se venía narrando. No se puede dilucidar qué es lo que le pasó al director por la cabeza a la hora de armar esa secuencia, que si entramos en detalles sería spoiler.

“Línea Mortal: Al Límite” hubiese estado mucho mejor si se apegaba al relato original, sin embargo no es la película desastrosa que todos creen. Aunque no valga la pena gastar dinero para verla, es el típico film que entretiene y deja un buen mensaje si querés pasar una tarde con amigos sin darle mucha vuelta a un argumento sencillo que seguramente olvides con el paso de los días.


sábado, 7 de octubre de 2017

¿Qué nos hace humanos?

“Blade Runner 2049” es una película de ciencia ficción dirigida por el canadiense Denis Villeneuve, reconocido por grandes filmes como son “La Sospecha” (Prisoners, 2013), “El Hombre Duplicado” (Enemy, 2013), “Sicario” (2015) y “La Llegada” (Arrival, 2016). Está escrita por Hampton Fancher y Michael Green. El reparto incluye a Ryan Gosling, Ana de Armas, Robin Wright, Sylvia Hoeks, Harrison Ford, Jared Leto, Mackenzie Davis, Carla Juri y Dave Bautista. La película funciona como secuela de “Blade Runner” (1982), cinta de culto que en su paso por el cine no fue bien recibida pero con el tiempo fue ganando un reconocimiento altísimo e inspiró a otras producciones cinematográficas. Llegó a las salas argentinas tanto en 3D como 2D el 5 de octubre de 2017 gracias a la distribuidora Sony Pictures.


Treinta años pasaron desde los hechos ocurridos en 2019 en la primera película protagonizada por Harrison Ford y Sean Young. Ahora la historia se centra en K (Ryan Gosling), un nuevo tipo de Blade Runner que trabaja para la policía de Los Ángeles. Su jefa Joshi (Robin Wright) le da una nueva orden: encontrar y retirar (matar) a replicantes viejos a los que se les perdió el rastro luego del Apagón (éstos son robots hechos por bioingeniería que se hacen pasar por humanos y es muy difícil diferenciarlos de ellos). Al retirar a un antiguo replicante, K encuentra algo sorprendente que pone en duda todo lo que se pensaba hasta el momento y puede ocasionar una revolución.


Desde que se anunció que habría una secuela 35 años después de la icónica Blade Runner, que marcó un antes y un después en la manera de hacer ciencia ficción, muchos se preguntaban si era realmente necesaria, si no arruinaría lo que se creó ya que en la mayoría de los casos las segundas partes nunca llegan al nivel de la original. Ridley Scott, quien  fue en 1982 director de la primera entrega, esta vez pasó a ser productor ejecutivo dejando la dirección en manos de Denis Villeneuve. El resultado es sorprendente: Villeneuve nos brinda una película que exuda respeto hacia su antecesora y a la vez expande el universo ya creado; el conflicto central es de lo más interesante y, aunque esté relacionado con la primera, se mantiene por sí solo sin sentirse forzado.

Sin lugar a dudas, y ya lo veíamos en los tráilers, Blade Runner constituye un espectáculo visual que sólo puede ser apreciado completamente en la pantalla de cine más grande que encuentres. Cada plano y encuadre con su correspondiente paleta de colores te deja maravillado y atónito por el gran trabajo del británico Roger Deakins, el cual ya es hora que le den el Óscar luego de 13 nominaciones a Mejor Fotografía. Cada set de filmación hecho en formato real y con poca utilización de pantalla verde hace que el espectador vuelva a entrar en ese mundo ya conocido pero renovado, sin sentirlo en ningún momento falso.


Otro aspecto a destacar es la banda sonora compuesta por Hans Zimmer y Benjamin Wallfisch. La música atrapa en todo momento como también los silencios, generando tensión y una solemnidad que recuerda a la primera.

Párrafo aparte para la actuación que ofrece Ryan Gosling. Resulta imposible imaginarse a otro actor en el papel del oficial K. Su trasfondo es complejo, tiene varios matices y va cambiando a medida que la trama avanza. Sin hablar demasiado podemos captar cómo se está sintiendo, lo que va pensando. Su impasibilidad y manera de actuar llama la atención desde la primera escena.

La actriz cubana Ana de Armas hace una buena dupla con él, compone a la única mujer en la que K realmente puede confiar. Su inteligencia nos deja preguntas que sólo pueden ser contestadas por nosotros mismos y dan paso a la reflexión. Harrison Ford vuelve a darle vida a Deckard (no es spoiler ya que aparece en el tráiler y póster promocional) y se creía que desde el principio sería un protagonista más, sin embargo su aparición se da cuando la trama ya está muy avanzada por lo cual, aunque sea clave en la historia, hay que tener mucha paciencia para verlo entrar en acción.


Y hablando de paciencia, Blade Runner 2049 no es una película comercial que da secuencias de acción porque sí. Su ritmo es tan pausado como la primera, se toma el tiempo en cada escena y esto hace que pueda no ser aceptada por espectadores que buscan algo fácil de digerir. Sí, en sus 2 horas y 43 minutos de duración algunas escenas se podrían haber acortado, sin embargo a Villeneuve no le importa el reloj sino crear una atmósfera inmersiva donde lo planteado de la nada da una vuelta de tuerca y te cambia el panorama.

A “Blade Runner 2049” cuesta procesarla, deja muchas más cuestiones sin respuesta que la de 1982, hay que estar muy atento a lo que dicen los personajes y es muy probable que pierdas el hilo conductor o que necesites verla de nuevo para captar detalles. En mi opinión, el director supera a la original gracias a un conflicto más atractivo, el gran reparto y los nuevos elementos que agrega a este mundo futurístico.

Al fin y al cabo, la película toca temas profundos como qué es lo que nos hace humanos, la creencia de ser superiores que los robots (casi idénticos a nosotros), el egoísmo, las ansias de dominación, lo vital que son los recuerdos en nuestra vida y la capacidad de amar. Una secuela más que digna que se va a quedar con vos mucho después de salir del cine.                            



jueves, 5 de octubre de 2017

Una nueva misión de espías

“Kingsman: El Círculo Dorado” (Kingsman: The Golden Circle, 2017) es una película de acción dirigida por Matthew Vaughn y escrita por él y Jane Goldman. Funciona como secuela de “Kingsman: El Servicio Secreto” (Kingsman: The Secret Service, 2014), también dirigida por Vaughn. Aparte de los actores de la primera parte (Taron Egerton, Mark Strong, Colin Firth, Hanna Alström, Sophie Cookson y Edward Holcroft), se suman bastantes nuevos tales como Julianne Moore, Pedro Pascal, Channing Tatum, Halle Berry, Jeff Bridges, Elton John, Emily Watson, Bruce Greenwood y Poppy Delevingne, hermana mayor de la modelo Cara Delevingne. Llega a los cines argentinos tanto en 2D como 3D el 12 de octubre gracias a la distribuidora Fox.


Los super espías Kingsman, luego de derrotar a Valentine (Samuel Jackson) en el pasado, deben enfrentarse a una nueva villana llamada Poppy, la cual maneja el negocio de las drogas desde Camboya. Para ganarle no les quedará otra que unirse a los Statesman, espías de Estados Unidos que utilizan como fachada una destilería de whisky en Kentucky. A la vez Eggsy pondrá a prueba su relación amorosa con la princesa Tilde de Suecia, perderá amigos y recuperará a uno muy especial. 

En febrero de 2015 nos habíamos sorprendido por la acertada propuesta que resultó Kingsman: El Servicio Secreto, una película que rendía homenaje a las cintas de James Bond y a la vez creaba un mundo de espionaje con nuevas particularidades de lo más atractivas. Su secuela se complementa muy bien con su antecesora, agarrando personajes secundarios y dándole la importancia que no tenían en la primera parte (si viste hace mucho la primera, es recomendable que le vuelvas a dar un vistazo antes de ver El Círculo Dorado).

Ya por el póster promocional podíamos notar que este film iba a estar plagado de estrellas de Hollywood, lo que nos hacía pensar sobre el gran cast que se consiguió para esta producción. Este aspecto le termina jugando en contra ya que menos es más: Channing Tatum encarna a un personaje totalmente innecesario, que sólo tiene una escena en pantalla; Elton John se dedica a actuar de él mismo y, salvo por una situación en particular, no genera risas como se pretendía; tanto Halle Berry como Jeff Bridges están bien en sus papeles, sin embargo no se les dio el tiempo necesario para lucirse.

A pesar de esto, hay actores que sí logran ser una buena adición a la saga. Julianne Moore compone a una villana mucho más interesante que Samuel Jackson. El conflicto que le plantea al presidente de Estados Unidos es muy real y tiene sentido, tanto es así que da para pensar en sus motivaciones. Por otro lado Pedro Pascal como un cowboy de los Statesman se roba cada escena en la que aparece.

Algunos efectos especiales que se utilizan en los momentos de acción hacen que las peleas se tornen poco creíbles. En esta secuela se decidió elevar a la máxima potencia todo lo expuesto en la primera, lo que brinda entretenimiento puro durante las 2 horas 20 minutos, aunque en su último tramo el confrontamiento se sienta un poco alargado.

“Kingsman: El Círculo Dorado” es una película pochoclera que tiene sus errores pero eso no opaca el disfrute que genera. Taron Egerton se afianza como el protagonista y junto a él uno puede embarcarse en una aventura épica de espías con todo tipo de armas ingeniosas. Si te gustó la primera, la segunda es una salida obligada al cine.

domingo, 1 de octubre de 2017

Ninjas al rescate

“Lego Ninjago: La Película” (The Lego Ninjago Movie, 2017) es una cinta de animación 3D dirigida por Charlie Bean, Paul Fisher y Bob Logan (los dos últimos también la co-escribieron junto a William Wheeler, Tom Wheeler, Jared Stern y John Whittington). Conforma el tercer largometraje en la saga de Lego, siendo el primero “La Gran Aventura Lego” (The Lego Movie, 2014) y el segundo “Lego Batman: La Película” (The Lego Batman Movie, 2017). Cuenta con las voces originales de Dave Franco, Justin Theroux, Olivia Munn y Jackie Chan, que también actúa en la intro como en el final de la película. Llegó a las salas argentinas el 28 de septiembre gracias a la distribuidora Warner Bros.


En la ciudad de Ninjago, el adolescente de 16 años Lloyd vive siendo prejuzgado por tener a un padre malvado. Lord Garmadon, el villano, abandonó a su esposa Koko cuando Lloyd sólo era un bebé. Desde ese momento se dedica a atacar Ninjago, pero nunca puede lograrlo debido a la Fuerza Ninja Secreta conformada por Kai, Jay, Nya, Zane, Cole y el Ninja Verde (el mismísimo Lloyd). Este grupo está liderado por el Maestro Wu, un anciano sabio con barba blanca que es el hermano de Lord Garmadon y les enseña a los chicos tácticas de lucha. En una de las tantas peleas contra el ejército de Garmadon, Lloyd decide hacer uso del “arma máxima”, la cual tenía prohibido tocar. Lo que genera es la aparición de Miauthra, un gato gigante que otra vez pone en peligro a la ciudad. La Fuerza Ninja Secreta tendrá que restablecer la calma en Ninjago y para eso deberá ir en busca del “arma máxima máxima”. En el camino por la selva tendrán varias dificultades y Lloyd se conectará más con su padre, que los estuvo siguiendo de cerca.


Las películas de Lego ya nos tienen acostumbrados a un gran espectáculo visual con colores potentes y secuencias de acción explosivas, aquí esto se mantiene y uno se sigue sorprendiendo por la calidad con la que crearon a este mundo de bloques de plástico conectados entre sí. Por otro lado, el guión continúa dando chistes que causan carcajadas tanto para los adultos como para los niños.

Se hace sencillo empatizar con Lloyd, un chico que sufre bullying sólo por ser “hijo de”. Lo que la sociedad ni su propia madre saben es la vida secreta que lleva como Ninja, protector de Ninjago, hecho que se asemeja muchísimo a Spiderman así como la preocupación que demuestra su mamá siempre que Lloyd llega tarde a su hogar. La originalidad no está presente en esta propuesta cinematográfica pero eso no hace que no se pueda disfrutar por la simpleza que plantea.


El Maestro Wu brinda algunas de las mejores escenas y cuando desaparece en la segunda mitad del film la historia comienza a decaer, siendo más fructífera su primera parte. Se nota que la película está alargada teniendo en cuenta su conflicto; desde que se adentran en la selva y surgen problemas lo que va sucediendo se siente muy de relleno y hubiese preferido que se enfocaran en desarrollar con mayor profundidad al grupo de ninjas, que al salir de la sala seguramente ni te acuerdes de sus nombres salvo el del protagonista.

Lo más destacable de Lego Ninjago es ver cómo a Lloyd le afecta no tener a una figura paterna en su vida. Los momentos entre estas dos personas tan opuestas entre sí son muy lindos de ver y la relación que van reconstruyendo saca más de una sonrisa. En conclusión, la tercera película de la saga Lego brinda entretenimiento, risas y, aunque no llegue al nivel de Lego Batman, no te vas a arrepentir de ir a verla con toda tu familia. 


miércoles, 27 de septiembre de 2017

Nunca es suficiente

“¡madre!” (mother!, escrito en minúscula a propósito) es un thriller psicológico dirigido y escrito por Darren Aronofsky, reconocido por El Cisne Negro (Black Swan, 2010) y Noé (Noah, 2014). El reparto incluye a Jennifer Lawrence (El Lado Luminoso de la Vida, Los Juegos del Hambre, Pasajeros), Javier Bardem (Piratas del Caribe: la venganza de Salazar), Ed Harris, Michelle Pfeiffer, Domhnall Gleeson (Cuestión de Tiempo), Brian Gleeson (hermano tanto en la ficción como en la vida real de Domhnall), Jovan Adepo y Kristen Wiig. Fue presentado en el Festival Internacional de Cine de Venecia el 5 de septiembre, donde además compitió por el León de Oro (premio más importante del festival). Llega a las salas argentinas el 28 de septiembre gracias a la distribuidora UIP.


La historia se centra en madre (Jennifer Lawrence) y Él (Javier Bardem). La pareja vive en una casa circular alejada de cualquier tipo de civilización, rodeada por un vasto campo. Un incendio ocurrió cuando Él era joven y madre se ocupa de reconstruir el hogar que tanto aman. Mientras, Él es un escritor que está pasando por una etapa de bloqueo que no le permite pasar sus ideas al papel. Cuando llega una persona inesperada a la casa, madre se sorprende por el cálido recibimiento que le da su esposo. Las cosas cada vez se irán poniendo más oscuras cuando más gente llegue al hogar.


Desde su estreno en Estados Unidos se armó una grieta con “mother!”: algunos la amaron, a otros les pareció malísima. Es difícil explicar lo que uno siente al verla por primera vez. El ambiente que creó Aronofsky nos mantiene alertas desde el primer minuto, sabiendo que no todo anda bien dentro de esa casa, que en algún momento algo va a explotar pero sin dilucidar qué es lo que puede llegar a pasar.

El espectador es testigo de los hechos desde la perspectiva de mother y de nadie más, lo que nos hace empatizar con Jennifer Lawrence a un nivel altísimo. Lo que le va pasando a ella genera todo tipo de emociones: angustia, impotencia, bronca, ganas de entrar en la pantalla y querer ayudarla, etc. Su rol no se parece en nada a los trabajos anteriores de la actriz en los que encarnaba a mujeres fuertes con carácter, sin embargo su vulnerabilidad nos llega al corazón. Cuando entra en juego Michelle Pfeiffer resulta un deleite ver las fricciones que hay entre estas dos mujeres por tener personalidades tan opuestas. Por otro lado, Javier Bardem consigue darle a su personaje un aire de misterio que nos mantiene tensos durante las dos horas.


Si hay algo para elogiar de esta película es su originalidad. Su visionado constituye una experiencia única que no se vive todos los días. Durante su primer tramo los hechos que se van dando resultan extraños, en la mitad hay un momento de paz y armonía en el que pensamos que ya nada puede salir mal pero… cuando comienza el tercer acto las situaciones llegan a un punto inimaginable en el que no podemos asimilar completamente lo que estamos viendo. Y la acción no cesa hasta el final por lo que puede considerarse un viaje en montaña rusa muy pero muy largo que casi nos deja sin aliento.

Hay que aclarar que no es un film para cualquier persona ya que lo que sucede en él puede impresionar, perturbar o no ser entendido del todo. La cinta está tan llena de simbolismos y metáforas que es casi imposible captar cada uno de ellos la primera vez que se la ve. Para no estar tan perdido antes de que comience lo único que hay que tener en cuenta es el rol que juegan los protagonistas: Jennifer Lawrence representa a la madre naturaleza y Javier Bardem a Dios, el Creador.

La belleza de “mother!” radica en los temas que toca, que sin duda te dejarán reflexionando luego de verla y con ganas de debatirla con todos los que la hayan visto porque cada uno puede asociarla de una forma distinta. Podrás odiarla o amarla, lo que no se puede negar es que va a quedar en tu memoria para siempre.