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miércoles, 16 de octubre de 2019

Madre coraje

“Rosita” (2018) es una película dramática nacional dirigida y escrita por Verónica Chen (Agua, Mujer conejo). Filmada en Olivos, la cinta cuenta con el protagonismo de Sofía Brito (La omisión). Completan el reparto Marcos Montes, Javier Drolas, Dulce Wagner, Luciano Cáceres, Mariana Chaud, Joaquín Rapalini, Felipe Dratler, Noemí Frenkel, Verónica Hassan, entre otros. El filme estuvo en Competencia Latinoamericana dentro del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata.


La historia gira en torno a Lola (Sofía Brito), una joven madre de tres hijos que trabaja en un salón de belleza. A pesar de no tener una buena relación con su padre Omar (Marcos Montes), a Lola no le queda otra que aceptar vivir en su casa ya que el dinero no le alcanza. Una noche, al regresar de trabajar, Lola se encuentra con un panorama preocupante: sus dos nenes están jugando a la PlayStation solos y no hay rastros ni de Omar ni de Rosita (Dulce Wagner), su hija más chica. Teniendo en cuenta los antecedentes penales de su padre y unas revelaciones impactantes sobre a qué se dedicaba éste en su pueblo natal, más las noticias televisivas horrorosas del día, Lola llegará a creer que el enemigo estaba más cerca de lo que creía.


En un principio como un thriller psicológico para luego pasar a un drama familiar donde se refleja, por sobre todo, la falta de comunicación y la miseria que puede existir en las relaciones humanas, la nueva película de Verónica Chen se caracteriza por mantener en vilo al espectador. Y es que, al igual que Lola, no es muy difícil maquinarse y llegar a pensar lo peor sobre dónde está Rosita. Sin embargo, y aunque desde la sinopsis no lo parezca, el filme no tarda demasiado en que madre e hija se reencuentren. Lo que verdaderamente inquieta y nos mantendrá con dudas durante todo el metraje se basa en saber qué es lo que pasó con la niña en esas largas horas nocturnas que estuvo fuera de casa, ya que los argumentos de su abuelo no resultan convincentes.

Dentro de un ambiente hogareño para nada armonioso, el filme expone, sin juzgar en ningún momento, las diferentes maneras de afrontar la maternidad. En este caso, la protagonista tuvo tres hijos, cada uno de distinto padre, y actualmente está de novia con otra persona. En esa casa que no se siente suya, Lola debe imponerse para tomar las decisiones sobre sus niños. La paranoia y los prejuicios están presentes hasta el desenlace, que puede llegar a ser decepcionante para muchos pero que sin lugar a dudas deja pensando bastante después de terminados los créditos.

En cuanto a las actuaciones, Sofía Brito es la película. En “La Omisión” (2018), otro bien logrado drama que iba sobre el rol de la mujer, Brito ya había demostrado no tenerle miedo al protagónico. Aquí pasa lo mismo, siendo totalmente magnética para la cámara y consiguiendo empatizar desde el comienzo. Por otro lado, Marcos Montes también hace un gran trabajo como su problemático padre Omar, en especial porque siempre que está en escena genera  intranquilidad. Sus reacciones violentas, el tono de su voz y el control que ejerce por sobre Lola nos llevan a pensar que, definitivamente, hay algo en ese hombre que no cierra.

Con un buen guión e interpretaciones naturales por parte de los niños, “Rosita” resulta una película sobre vínculos más que atrapante. A pesar del abuso de flashbacks sobre el final, el filme es lo suficientemente original para sobresalir por sobre otras producciones nacionales.

Puntaje: 7

miércoles, 4 de julio de 2018

Mujer y madre


“La Omisión” es una película dramática nacional que constituye la ópera prima de Sebastián Schjaer, realizador de los cortometrajes “Mañana todas las cosas” y “El Pasado Roto”, que fueron muy bien recibidos en festivales. Aparte de ser el director y guionista, Schjaer también es el montajista. El reparto incluye a Sofía Brito, Lisandro Rodríguez, Pablo Sigal, Malena Hernández Díaz y Victoria Raposo. La cinta se proyectó dentro de la sección Panorama del Festival de Cine de Berlín; además, en 2015, recibió el premio a mejor proyecto del Foro de Coproducción Europa-Latinoamérica en el Festival de Cine Internacional de San Sebastián.


Paula (Sofía Brito) es una porteña de 23 años que viajó, junto a su hija y el padre de ésta, a Ushuaia con un único objetivo: ahorrar la mayor cantidad de dinero posible para emigrar a Canadá. Aprovechando que la ciudad vive del turismo, Paula tiene varios empleos a la vez, entre ellos ser guía y limpiar en un hotel. Con el transcurso de los días, y dejando a su nena al cuidado de una señora conocida, la joven se irá dando cuenta qué es lo que desea en realidad.

Durante hora y media Schjaer nos sumerge en la vida de Paula, una protagonista indescifrable con la que nunca llegaremos a empatizar del todo, ya sea por las decisiones que toma o porque pareciera que la propia mujer tiene un escudo invisible hacia los demás. Sin embargo, el director tuvo el gran acierto de nunca juzgarla y, por más que muchas cosas no queden 100% claras, tal como la relación en la actualidad con el padre de su hija, las injusticias laborales nos hacen ponernos de su lado.

El paso de Paula por Ushuaia, con la cámara siguiéndola casi todo el tiempo, se vuelve interesante por ser una caja de sorpresas. Desde el afuera podemos vislumbrar que es una joven que no tiene estabilidad emocional; que aunque pase casi todo el día en los distintos empleos, cada vez que está con su hija pequeña le hace pasar lindos momentos, ya sea en la casa o en la nieve. No obstante, ¿cuáles son los sentimientos que tiene tan guardados dentro suyo? ¿Siente atracción o rechazo por Manuel (Lisandro Rodríguez), el fotógrafo que siempre la invita a salir? ¿Por qué le miente diciéndole que se vino sola al sur? Muchas incógnitas nos dejan pensando, las cuales llevan a un desenlace que puede darnos alguna pista.

Y hablando del final, éste no será aceptado por la mayoría ya que sorprende y da pie al debate sobre el rol de la mujer en la sociedad. ¿Al ser madre ya no se pueden cumplir los fines personales? La cinta de Schjaer tiene ese no sé qué que deja una tristeza arrolladora a medida que bajan los créditos.

“La Omisión” se convierte en un filme tan raro como atrapante, que puede no gustar pero que no va a dejar indiferente a nadie. Más que un buen debut cinematográfico para Sebastián Schjaer.

Puntaje: 8