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miércoles, 30 de octubre de 2019

Una forma discutible de obtener dinero

“Estafadoras de Wall Street” (Hustlers, 2019) es una comedia dramática y policial dirigida, escrita y co-producida por Lorene Scafaria. Inspirada en un artículo viral del New York Magazine titulado “The Hustlers at Scores”, redactado por Jessica Pressler, la película cuenta en su reparto con Constance Wu (Locamente millonarios), Jennifer Lopez, Lili Reinhart (Riverdale), Keke Palmer, Julia Stiles (10 cosas que odio de ti), Wai Ching Ho, Madeline Brewer (The handmaid’s tale), Emma Batiz, Lizzo, Cardi B, entre otros. Tuvo su premiere mundial en el Festival Internacional de Cine de Toronto.


En el año 2007, Dorothy (Constance Wu) trabaja en Moves, un club de stripers neoyorquino. Al ver la presentación de baile de la veterana Ramona Vega (Jennifer Lopez), Dorothy queda muy impresionada por sus movimientos y la confianza en sí misma, por lo que decide hacerse su amiga. Aliadas, las dos comienzan a ganar mucho dinero bailando juntas para los empresarios. Sin embargo, la crisis financiera de 2008 genera que la situación en el club cambie. Separada de su novio y madre de la pequeña Lily, Dorothy está sola de nuevo y necesita rebuscárselas para subsistir. Al volver a reunirse con Ramona, ésta tiene un plan brillante: coquetear con hombres ricos en bares, emborracharlos, drogarlos y sacarles la tarjeta de crédito. A pesar de saber que no está haciendo lo correcto, Dorothy se une al grupo integrado por Annabelle (Lili Reinhart), joven a la que sus padres la echaron de casa al enterarse cuál era su empleo, y Mercedes (Keke Palmer), la cual tiene a su pareja en prisión. Lideradas por Ramona, las mujeres gozarán de una economía fructífera por bastante tiempo, un panorama tan bueno que se volverá desalentador de la noche a la mañana por un mínimo error.


Con un ritmo trepidante y una historia muy atractiva teniendo en cuenta que está inspirada en hechos reales, la directora Scafaria sorprende dándonos una película sólida que no se priva de nada durante las escenas dentro del club de stripers. Visto desde el punto de vista de la mujer que, por cierto, es una gran elección, el filme consigue que sigamos con entusiasmo las vidas de este grupo de amigas que solo desean tener el dinero suficiente para darles un buen futuro a sus hijas o poder mantenerse por sí mismas. A pesar de que sabemos que su método para tener un buen poder adquisitivo es sumamente erróneo (utilizan una droga que genera pérdida de memoria), las víctimas nunca nos llegan a dar pena ni lástima, por lo que la cinta se vuelve muy entretenida.

En cuanto a las actuaciones, Jennifer Lopez brilla en cada momento que está en pantalla. Su papel requería de un gran entrenamiento físico y la actriz dio todo de sí para componerlo. Sin siquiera hablar en su primera escena, Ramona Vega ya impone respeto solo con su presencia. Por otro lado, Constance Wu, verdadera protagonista del filme, también hace un buen trabajo en la piel de Dorothy, una mujer que necesita dinero porque se preocupa por el bienestar de su abuela. Es a través de ella, que está siendo entrevistada por la periodista Elizabeth (Julia Stiles), que conoceremos cómo se fueron dando los hechos.

Por otro lado, la música tiene un rol fundamental dentro de la producción. Cada canción encaja de forma perfecta con lo que está pasando en la escena, no solo por el sonido sino también por la letra (en especial cuando empieza a escucharse “Royals” de Lorde o “Beautiful Girls” de Sean Kingston). Además, la iluminación, fotografía y vestuarios complementan la atmósfera fiestera dentro del club nocturno.

A pesar de que por la mitad de metraje el filme puede llegar a tornarse repetitivo con respecto a las compras de ropa y accesorios que pueden permitirse estas mujeres o la estrategia de engañar a diferentes empresarios, “Estafadoras de Wall Street” engancha, divierte y tiene más que suficientes aciertos para ser disfrutada en la pantalla grande. Después de las fallidas “Cercana obsesión” (The boy next door, 2015) y “Jefa por accidente” (Second act, 2018), es un deleite ver a Jennifer Lopez en un papel que le calza como anillo al dedo, con una directora que sí la toma en serio.

Puntaje: 7,50

martes, 26 de marzo de 2019

Iniciar una guerra

La Rebelión (Captive State, 2019) es una película de ciencia ficción dirigida y producida por Rupert Wyatt (El Planeta de los Simios: Revolución). Él también se ocupó del guión junto a Erica Beeney. Protagonizada por John Goodman (Avenida Cloverfield 10), el reparto se completa con Ashton Sanders, Jonathan Majors, Madeline Brewer (The Handmaid’s Tale), Vera Farmiga, Alan Ruck, James Ransone, entre otros.


Chicago, nueve años después del primer contacto. Los alienígenas tomaron el control del gobierno y, aunque el lema de unidad pacífica está presente, en realidad ellos esclavizan a la humanidad. El policía William Mulligan (John Goodman) tendrá que hallar al joven afroamericano Gabe (Ashton Sanders), para que le otorgue información sobre Rafe (Jonathan Majors), hermano de este último que en un principio se cree que ha fallecido pero en realidad forma parte de la resistencia.


Pocos meses pasaron desde que empezó el 2019 y ya estamos ante una de las peores películas del año. Aunque el tema de los extraterrestres ya está súper explotado en la industria cinematográfica, siempre se pueden armar nuevas historias que capten nuestra atención: el miedo de que estos seres vengan a invadirnos o, por el contrario, quieran establecer una conexión sin ánimos de violencia nunca perderá su atractivo para ser llevado a la pantalla grande. Sin embargo, el filme de Rupert Wyatt refleja todo lo que no hay que hacer en el género de ciencia ficción.

La cinta es un enorme desastre por muchos motivos. Por empezar, en la mayoría del metraje no se entiende lo que está pasando; tenemos a varios personajes (que nunca son desarrollados) caminando de acá para allá sin saber qué objetivo tiene cada uno. Si desde un comienzo la trama se hace tan confusa para seguirle el hilo, inevitablemente el interés decae en grandes proporciones, lo que genera que llegue un punto en el que ya no nos importe ni un poco qué es lo que va a pasar. La película tiene una duración razonable de hora y cuarenta minutos pero se siente interminable: la sensación de suspenso o amenaza brilla por su ausencia y, aunque la estética de un mundo destruido esté bien lograda, eso solo no alcanza si la idea del director está mal ejecutada.

Sobre el desenlace se intenta dar una explicación/plot twist rápido para darle sentido a lo que acabamos de ver pero ya es demasiado tarde: una escena sola no puede remediar todo lo que está mal hecho anteriormente. Por otro lado, si van con la idea de ver alienígenas se llevarán una decepción, dado que los extraterrestres no tienen más de tres apariciones en pantalla. Pese a que tienen un buen diseño (alargadas extremidades y filosos pinches), que aparezcan tan poco es un tremendo desacierto.

De esta manera, La Rebelión se convierte en una pérdida de tiempo sosa, aburrida y, sobre todo, soporífera. Resulta incomprensible cómo es que actores de la talla de John Goodman y Vera Farmiga se presten para un guión extremadamente desordenado y sin cohesión.

Puntaje: 2,50