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miércoles, 26 de junio de 2019

El mal dejó de estar contenido

Annabelle 3: Viene a Casa (Annabelle Comes Home, 2019) es una película de terror que constituye el debut en la dirección de Gary Dauberman, reconocido por ser el guionista de IT (2017) y de las dos anteriores entregas de Annabelle. A partir de una historia concebida por James Wan y Dauberman, esta tercera parte de la muñeca endemoniada se alza como la séptima cinta dentro del universo del Conjuro. Vera Farmiga y Patrick Wilson vuelven a ponerse en la piel de los investigadores paranormales Lorraine y Ed Warren, no obstante aquí el protagonismo lo tiene la joven Mckenna Grace (Yo Soy Tonya, Capitana Marvel). El reparto se completa con Katie Sarife, Madison Iseman, Michael Cimino, Samara Lee, Bill Kottkamp, Luca Luhan, entre otros.


Un año después de que Ed (Patrick Wilson) y Lorraine (Vera Farmiga) deciden mantener a la muñeca Annabelle bajo llave en una caja de cristal, la pareja debe hacer un viaje por lo que dejan a su pequeña hija Judy (Mckenna Grace) con la niñera Mary Ellen (Madison Iseman). En ese tiempo que los Warren no están en el hogar, Daniela (Katie Sarife), amiga de Mary, ve la oportunidad perfecta para conocer la casa del demonólogo y la clarividente más cuestionados del país. Sin hacer caso a las advertencias de Mary Ellen, Daniela entrará al cuarto donde los Warren guardan todos los artefactos malignos. Al abrir la caja donde se encuentra Annabelle, el mal será desatado haciendo que tanto Daniela como Mary Ellen y Judy pasen unas horas llenas de espanto.


Objetos que se caen solos, ruidos extraños, golpes en la puerta para que después no haya nadie, espíritus demoníacos detrás de los personajes y luces que se apagan solas son solo algunos de los clichés que abundan en esta producción, la cual no requirió de mucho presupuesto ya que casi toda la trama sucede dentro de la casa de los Warren. Aunque la película tenga una estética oscura y neblinosa bien lograda, en ningún momento logra generar tensión o miedo, lo cual es un grave problema teniendo en cuenta que estamos ante una película de terror.

Esto sucede gracias a que la historia no tiene nada innovador para aportar: jump scare tras jump scare, ya estamos acostumbrados a la temática de las casas embrujadas por lo que la película en sí se convierte en más de lo mismo. Como la muñeca no es suficiente antagonista, el director decidió agregar a otras figuras malévolas como una novia que posee personas, un hombre lobo/sabueso infernal y un barquero con monedas sobre sus ojos. Los nuevos personajes demoníacos solo sirven para que la película logre alcanzar la duración deseada, ya que no hay intenciones de desarrollar a cada uno como se debe.

Por otro lado, del trío protagónico solo sale bien parada la niña Mckenna Grace, que brinda una notable actuación con la que el espectador logra empatizar. Judy se enfrenta a situaciones de bullying en la escuela por la labor que realizan sus padres, pero no solo eso la perturba sino también el don que posee (al igual que su madre, Judy ve a personas muertas o sabe información por sí sola). Mckenna ya venía demostrando que es una joven actriz en ascenso en filmes como Un Don Excepcional (Gifted, 2017) o series como La Maldición de Hill House (The Haunting of Hill House, 2018); en este caso, su personaje es el único que tiene inteligencia, lo que hace que la película sea más llevadera teniendo en cuenta que cada acción que realiza Daniela (Katie Sarife) es completamente estúpida.

En cuanto a la pareja de los Warren, resulta una lástima que su aparición en el filme sea tan corta. Lorraine y Ed solo están presentes en el comienzo y el desenlace, dejando la sensación de que si hubieran tenido más tiempo en pantalla la película hubiese sido otra cosa.

En conclusión, Annabelle 3: Viene a Casa está muy por debajo de lo que nos brindó Annabelle 2: La Creación (Annabelle: Creation, 2017). Sumamente trillada y con un guión que no le da importancia a la mayoría de sus personajes, esta nueva película dentro del universo del Conjuro solo puede ser disfrutada si no es tomada muy en serio.

Puntaje: 5

miércoles, 12 de diciembre de 2018

Entre la tierra y el océano


“Aquaman” (2018) es una película de superhéroes que constituye la sexta producción cinematográfica dentro del Universo Extendido de DC (DCEU). Dirigida por James Wan (El Conjuro 1 y 2), el guión estuvo a cargo de David Leslie Johnson-McGoldrick y Will Beall. Protagonizada por Jason Momoa (Khal Drogo en Juego de Tronos), el reparto se completa con Amber Heard, Patrick Wilson (Insidious), Willem Dafoe, Nicole Kidman, Temuera Morrison, Graham McTavish (Outlander), Yahya Abdul-Mateen II, Michael Beach, Dolph Lundgren, Ludi Lin, entre otros.


Escapando de un matrimonio arreglado, Atlanna (Nicole Kidman), reina de Atlantis, logra llegar a la superficie y es rescatada por Tom Curry (Temuera Morrison), dueño del faro. Con el paso del tiempo los dos se enamoran y tienen un hijo, al que nombran Arthur debido a una tormenta marina de la actualidad. No obstante Atlanna debe regresar a las profundidades del mar para proteger a su niño. Así es como Arthur crecerá sintiéndose culpable y odiando a la nación submarina ya que ésta consideró a su madre como una traidora y decidió ejecutarla. Ya mayor, y con su medio hermano Orm (Patrick Wilson) en el poder, Aquaman (Jason Momoa) tendrá que hacerle frente y reclamar el lugar que le pertenece por derecho. Con la ayuda de la princesa Mera (Amber Heard), Arthur seguirá los consejos de Vulko (Willem Dafoe), mentor en su adolescencia, para dar con el tridente de Atlan (Graham McTavish) y vencer a Orm, el cual está próximo a destruir la superficie terrestre.


Luego de la “Liga de la Justicia” (Justice League, 2017), Jason Momoa vuelve a ponerse en la piel de Aquaman pero esta vez para contar su historia de origen, gran desafío teniendo en cuenta que la mayoría de escenas debían ser concebidas bajo el agua. Por suerte, la mayoría de los efectos especiales no decepcionan, haciendo que el mundo acuático tenga un diseño espectacular que, como espectador, da ganas de explorar más y más. Aunque muchas escenas de acción luzcan más como un videojuego que como personas reales luchando, la cinta mantiene su épica y estilo aventurero en todo momento, logrando que el entretenimiento no decaiga a excepción del final, donde sí se siente un poco alargado innecesariamente.

Otro punto a favor del film consiste en sus dos villanos, que no son malos porque sí. Mientras que el pirata Manta (Yahya Abdul-Mateen II) quiere venganza porque Arthur decidió dejar morir a su padre en un submarino, los motivos de Orm contra la tierra tienen muchísimo sentido, dejándonos un mensaje ecologista súper importante.

En cuanto a nuestro protagonista, los guionistas decidieron darle un toque cómico sin dejar de lado sus inseguridades y miedos: a Aquaman no le interesa convertirse en un rey ni quiere saber nada con Atlantis en un principio, pero cuando ve que el mundo donde vive su padre está en riesgo la única alternativa que le queda es enfrentar a su hermanastro. Haciendo bastante hincapié en el hijo puro versus el bastardo, la cinta inevitablemente recuerda a Thor y Loki e incluso a Harry Potter con la diferenciación que se le hacía a Hermione llamándola “sangre sucia”.

Con paisajes del desierto del Sahara y la isla de Sicilia, Italia, “Aquaman” llega a las pantallas para seguir demostrando que, como con “Mujer Maravilla” (Wonder Woman, 2017), DC es capaz de hacer buenas películas de sus superhéroes.

Puntaje: 7,50

viernes, 7 de julio de 2017

La venganza será terrible

“Hard Candy” es un thriller dirigido por David Slade, siendo su primera película ya que antes se dedicó a los videos musicales. Está escrita por Brian Nelson y protagonizada por Ellen Page y Patrick Wilson. Fue presentada en el Festival de Cine de Sundance de 2005 y en el Festival de Cine de Florida en abril de 2006. Ellen Page ganó la categoría de Mejor Actriz de la Asociación de Críticos de Cine de Austin en 2006. En Argentina se estrenó el 9 de noviembre de ese año.


Hayley es una chica de 14 años que conoce por Internet a Jeff, un fotógrafo de 32 años. Después de chatear durante tres semanas, deciden conocerse cara a cara en una cafetería. Hayley acepta ir a la casa de Jeff, lo que no sabe él es que la niña tiene unas intenciones retorcidas para su futuro.
La primera parte del film logra ser muy atrapante porque de la nada la situación cambia al 100%. Hayley es de lo más astuta y droga a Jeff en su casa porque cree que es un pedófilo y asesino. Su plan es hacer justicia por las atrocidades que supuestamente cometió este hombre. De la manera en la que está planteado el conflicto, el espectador en gran parte de la trama se la pasa dudando de quién es el que está en lo cierto: no podemos confiar plenamente en Jeff, él invitó a una nena a su casa, se dedica a fotografiar a mujeres modelos y su casa está llena de cuadros con estas imágenes. Por otro lado no se nos muestra pruebas de que el hombre haya cometido un crimen y él clama ser inocente.
Lo que empezó captando el interés poco a poco se va desinflando, llegando a cansar. Esto se debe a que Ellen Page es perfecta a la hora de componer a un personaje insoportable, sarcástico e inverosímil. ¿Cómo una niña puede tomar el control frente a un adulto? ¿Cómo puede tener mayor fuerza física que él? Nunca se nos da información certera de Hayley, no se sabe su pasado, ni siquiera se sabe quién es. Resulta imposible creer que una adolescente de esa edad tenga una mentalidad tan retorcida para llevar a cabo una venganza de tal magnitud. 


La mayoría de la historia se desarrolla dentro de la casa de Jeff, abusando de los primeros planos de las caras de los dos protagonistas. La película va bien hasta que llega una escena larguísima y morbosa. No sé cuánto durará exactamente pero no termina más, para después enterarnos que “sufrimos” para nada.
Si la protagonista se la pasara hablando y aportara nuevos datos que nos permitan entender sus motivaciones, sus casi monólogos no molestarían. Sin embargo el guión es repetitivo, siempre se da vueltas sobre lo mismo, no avanza. En el último tramo de los 104 minutos lo que se ve se siente forzado. Repito, nada resulta creíble en este relato.
No se puede negar que la idea del film, el cambio de roles de víctima a victimario, es innovador y original. La campera con capucha roja hace una buena referencia a Caperucita, que ahora no es para nada ingenua como en el cuento original. La estética del largometraje tiene un aire a videoclip, se nota que el director antes se dedicó a estas producciones. Aunque sea una trama diferente, su mal desarrollo le juega muy en contra, no tiene un mensaje que uno pueda sacar en claro luego de ese final patético.
Hard Candy partió de una premisa prometedora para caer en situaciones cero realistas, haciendo que el espectador se fije la hora para ver cuándo termina. Si buscás un buen thriller, no la veas.