viernes, 17 de noviembre de 2017

Un director para nada ejemplar

“Arpón” es un thriller dirigido por el venezolano Tom Espinoza, siendo su ópera prima como director y escritor (antes hizo cortos). Co-producida entre Argentina, España y Venezuela, el reparto incluye a Germán de Silva (José en la aclamada “Relatos Salvajes”), Ana Celentano, Laura López Moyano (Premio Revelación por “La Patota”) y el debut cinematográfico de Nina Suárez, hija de la actriz y cantante Rosario Bléfari. Aunque la cinta fue filmada durante cuatro semanas en la ciudad de Berazategui, el director viene pensando las ideas del film hace cinco años. Luego de pasar por variados festivales, entre ellos el de Chicago, Torino, Varsovia y Valladolid, el estreno en Argentina está pautado para el 30 de noviembre.


La historia se centra en Argüello (Germán de Silva), un director de escuela que día a día se rige por sus propias reglas: revisa las mochilas de cada alumno, trata mal a los demás, se deja llevar por sus impulsos, entra donde no le corresponde, etc. La única de las alumnas que le hace frente es Cata (Nina Suárez), una chica de 14 años que guarda un objeto peligroso. Debido a un accidente y sin lograr contactar a su familia, Argüello deberá hacerse cargo de ella por una noche. Lo que no sabe es que eso tampoco será para nada fácil en su vida, ocasionándole un gran problema a futuro.

La película abarca varias temáticas interesantes que pueden apreciarse si desde un principio tenemos en cuenta que es un producto de ficción. Por un lado tenemos a un hombre que aprovecha su posición de poder. Su autoritarismo es un aspecto normal en esa escuela y él se justifica a sí mismo gracias al objeto que encontró en las pertenencias de la problemática Cata. Germán de Silva compone a una persona que influye temor porque uno no sabe hasta dónde es capaz de llegar. No lo conocemos en profundidad pero por sus acciones captamos que cuando se propone algo, no para hasta cumplirlo.

El carácter fuerte de Cata lo descoloca por completo, haciendo que las escenas juntos sean súper disfrutables de ver. Nina Suárez es toda una revelación: sólo con su mirada penetrante, ya que los diálogos son escasos, logra transmitir la soledad que siente. Cata hace cosas que en su interior sabemos que no desea y su único objetivo es el de pertenecer. Hay una gran crítica hacia lo que implica el ser popular en la adolescencia, con el boom de las redes sociales y sus estereotipos de belleza. La joven también demuestra sus dotes para el canto en un rap con mucho significado. Aunque su rol es primordial en la película, me hubiese gustado que desarrollaran en mayor medida su situación familiar.

Debido al bajo presupuesto se produce un abuso del uso de cámara en mano, por lo que hay demasiados planos cerrados donde sólo vemos la nuca del protagonista caminando. Sin embargo cuando llega la tensión, lo hace con toda la fuerza, manteniéndonos intrigados por lo que pasó.

Ser testigos de cómo se manejan los profesores dentro de un colegio resulta interesante, y más si escuchamos lo que hablan entre ellos, sin sus alumnos presentes. Ana Celentano en el papel de la maestra Sonia hace un gran trabajo a la hora de expresar lo que quiere conseguir de los chicos, qué enseñanzas desea dejarles. Su relación con el director es ardua, con peleas que van aumentando a medida que transcurren los 82 minutos.

La película hace foco en la trata de personas sin que sea su tema central sino una vía para llegar a lo que se quiere contar. Al principio creemos saber para qué camino nos quiere llevar Tom Espinoza, sin embargo luego eso cambia completamente y las teorías armadas desaparecen, lo que puede dejarnos decepcionados. Únicamente pasado un tiempo de su visionado uno descubre lo que se quiso transmitir: en ese ámbito la naturalización es plena.

Puede que “Arpón” sea un largometraje pequeño, sin embargo los tópicos que toca, sus buenas actuaciones y originalidad lo hacen grande. Casi imposible que no te atrape su historia.


miércoles, 15 de noviembre de 2017

Unidos para salvar al mundo

“La Liga de la Justicia” (Justice League, 2017) es una película de superhéroes perteneciente al Universo Extendido de DC (DCEU). Está dirigida por Zack Snyder y escrita por Chris Terrio y Joss Whedon. El reparto incluye a Gal Gadot, Ben Affleck, Ezra Miller, Jason Momoa, Ray Fisher, Henry Cavill, Amy Adams, Diane Lane, Billy Crudup, Jeremy Irons y JK Simmons. Llega a los cines argentinos en todos los formatos disponibles (2D, 3D, 4D, IMAX, D-BOX, XD) el 16 de noviembre, un día antes que el estreno en Estados Unidos gracias a la distribuidora Warner Bros.


Triste por la pérdida de Superman (Henry Cavill), Batman (Ben Affleck) se propone reunir a un grupo de héroes para salvar a la humanidad de Steppenwolf, un ser maligno que está buscando en la Tierra a las tres “Cajas Madre”. Si se unen, éstas pueden transformar al planeta en el infierno mismo, pero a la vez una sola Caja también tiene la habilidad de dar vida. Steppenwolf no está solo ya que cuenta con su ejército de parademonios, por lo que para Diana (Gal Gadot), Aquaman (Jason Momoa), Barry (Ezra Miller), Victor (Ray Fisher) y Batman no será sencillo derrotarlo.


Si hubiera que elegir una sola palabra para definir a esta cinta sería entretenida. Uno en las dos horas de metraje nunca se aburre con lo que está sucediendo en pantalla y esto se debe a que la mayoría de los personajes son carismáticos e interesantes. Gal Gadot como la Mujer Maravilla vuelve a demostrar que nació para este papel; ahora más madura, el guión tira varios guiños a lo que pudimos ver en su película en solitario. Ezra Miller como Flash funciona como el “personaje que tira los chistes”, lo que por un lado está bueno pero por otro a veces no logra las risas deseadas; queda muy encasillado en ese rol y aunque sea gracioso, se nota por qué está puesto ahí. Ben Affleck compone a un Batman muy caído por la muerte de Superman, lo cual hace que quede en el papel de “la víctima”, sin dejar de tener unos momentos divertidos. Jason Momoa como Aquaman tiene una de las mejores escenas junto a la Mujer Maravilla, su personaje es fuerte, decidido y en cierto modo creído. Por último Ray Fisher encarna a un Cyborg con un trasfondo duro, que sobresale por el cambio que va teniendo a lo largo del film.

Algo para destacar es que la cinta es súper fácil de entender, no da vueltas y sin ver ninguna película anterior se entiende casi en su totalidad. El conflicto atrapa desde el comienzo, aunque luego se decida por un tiempo dejarlo de lado y volver a él mucho después. La que sigue sin convencer en su papel es Amy Adams como Lois Lane; sería lo mismo que sus escenas las saquen ya que no aporta nada y lo que resulta atractivo de ver es La Liga, no su historia.

El abuso del slow motion en las partes de pelea genera que todo se vea muy falso. La inserción a este mundo heroico que se logró en la introducción se pierde siempre que se usa este efecto. El villano está construido con CGI y tanto esto como su voz “atemorizante” le juegan en contra: sólo creemos que realmente es una amenaza para la humanidad porque los superhéroes lo contaron, ya que si fuera por sólo verlo a Steppenwolf no pensaríamos lo mismo.

Desde el minuto uno la película es súper previsible, sabemos quién va a aparecer, qué es lo que va a pasar y cómo va a terminar. Sin embargo la manera en la que se desarrollan los sucesos tiene tan buen ritmo que nunca se hace pesada.

“La Liga de la Justicia” es una opción pochoclera que funciona gracias a sus personajes, los cuales conforman un gran grupo que va contra el mal. A quedarse hasta el final que hay dos escenas post créditos, siendo la última la más importante para lo que se viene. 


martes, 7 de noviembre de 2017

"Hay un homicida entre nosotros"

“Asesinato en el Expreso de Oriente” (Murder on the Orient Express, 2017) es una película de misterio basada en la novela homónima de Agatha Christie, que ya tuvo su adaptación a la pantalla grande en 1974, a la tv en 2001 y como un capítulo de la serie “Agatha Christie's Poirot” en 2010. Esta vez está dirigida, producida y protagonizada por Kenneth Branagh, con guión a cargo de Michael Green. El reparto incluye a Daisy Ridley, Michelle Pfeiffer, Tom Bateman, Lucy Boynton (Raphina en Sing Street, Allison en la serie Gypsy), Josh Gad, Penélope Cruz, Judi Dench, Willem Dafoe, Manuel Garcia-Rulfo, Derek Jacobi, Leslie Odom Jr y Johnny Depp. Llega a los cines argentinos el 9 de noviembre gracias a la distribuidora Fox.


El reconocido detective Hercule Poirot (Kenneth Branagh) aborda en el Expreso de Oriente, uno de los trenes más lujosos del mundo en 1930, para tomarse unas pequeñas vacaciones antes de llegar a destino. Lo que menos se espera es que en el recorrido uno de los pasajeros será asesinado en su habitación. Con el tren descarrilado debido a una avalancha de nieve, Poirot será el único que podrá resolver el caso más difícil en lo que va de su carrera.


Estamos ante un caso en donde la historia tan buena que se tenía para contar quedó desaprovechada en su ejecución. Y esto se nota desde el primer acto de la cinta: la presentación del afamado detective en el Muro de los Lamentos de Jerusalén busca introducirnos en la personalidad de Poirot, su inteligencia y atención a los detalles; lo que pasa es que el ritmo es muy lento, el guión no nos lleva a nada y uno sólo quiere que llegue el momento en que el hombre se suba al tren y comience el verdadero conflicto.

Una vez que Hercule se aloja en el Expreso, se da la exposición de los demás pasajeros, una exposición que sólo otorga pocos diálogos de las doce personas y no permite conocerlos en profundidad. Se entiende que son varios los personajes y resulta complicado darle el tiempo necesario a cada uno, pero la forma en que se decidió mostrarlos sólo hace que cada actor quede desaprovechado, sin que lleguemos a conocer sus motivaciones. Esto da lugar nada más ni nada menos que al encasillamiento que se ve en el trailer, únicamente calificando a cada pasajero por lo que es (la institutriz, la condesa, el mayordomo, el secretario, la princesa, etc).

La ambientación de época está muy bien lograda, desde el aspecto de alta clase social del tren como el hermoso vestuario y maquillaje. Sin embargo esto no alcanza para que uno logre interesarse por el asesinato. Kenneth Branagh no llega a convencer en el rol del importante detective que llega a la verdad del asunto en cualquier situación. La manera de resolver el caso tiene tantos nombres de por medio que uno se pierde en quién es quién, para concluir en un desenlace sencillo y satisfactorio que no necesitaba de tantas vueltas.

En “Asesinato en el Expreso de Oriente” le dieron más importancia a reunir a un cast glorioso, con grandes estrellas de Hollywood, en vez de centrarse en la historia que tenían para plasmar. Aunque su tramo final resulte entretenido, en su conjunto la película no atrapa al espectador como debería. 


domingo, 5 de noviembre de 2017

La familia es la familia

“El Castillo de Cristal” (The Glass Castle, 2017) es una película dramática basada en la autobiografía homónima de la columnista de chismes Jeannette Walls, libro que se mantuvo 261 semanas en la lista de Best Seller de The New York Times. Está dirigida por Destin Daniel Cretton, que también hizo el guión junto a Andrew Lanham. El reparto incluye a Brie Larson (Mejor Actriz en los Oscars por La Habitación), Woody Harrelson (Haymitch en la saga de Los Juegos del Hambre), Naomi Watts (que hace poco protagonizó la serie de Netflix “Gypsy”), Ella Anderson, Max Greenfield, Josh Caras, Sadie Sink (Max en Stranger Things 2), Brigette Lundy-Paine (Casey en la serie Atypical), Sarah Snook, Robin Bartlett, Charlie Shotwell y Shree Crooks. Llegó a las salas argentinas el 12 de octubre gracias a la distribuidora BF + Paris Films.

Jeannette Walls (Brie Larson) tiene un buen trabajo como periodista, una hermosa casa en Nueva York, asiste a cenas con gente importante y está a punto de casarse con David (Max Greenfield), un asesor financiero. A pesar de las cosas buenas que tiene en su vida, su pasado familiar la atormenta. Lo que sucedió en su infancia no puede ser evadido una vez que ella ve por la ventanilla de un taxi a sus padres hurgando en la basura.

La película todo el tiempo va del presente al pasado para mostrarnos cómo fue el modo de vida de Jeannette, con qué tuvo qué lidiar y por qué ahora se siente de esa manera. Gracias a estos flashbacks vemos cómo se manejaba su familia, conformada por el padre alcohólico Rex (Woody Harrelson), la madre pintora Rose Mary (Naomi Watts) y sus hermanos Lori (Sadie Sink), Maureen (Shree Crooks) y Brian (Charlie Shotwell). Ellos eran nómades ya que Rex no tenía un trabajo estable, por lo que debido a su comportamiento y al no pagar los impuestos, debían ir de acá para allá sin un hogar fijo.


Nos encontramos ante una película llena de golpes bajos que impacta aún más al darnos cuenta que esto pasó en la realidad. Sus partes más interesantes son las que retratan el pasado porque ahí es donde desde nuestra posición como espectador podemos ver todas las cosas que andan mal en la familia Walls. A la madre le importa más pintar un cuadro que cocinarle a sus hijos, el padre funciona como el líder que está convencido que una vida alejada del capitalismo es lo mejor y los hijos son los que pagan las equivocaciones de sus padres. Éstos no los protegen, no se hacen cargo como deberían, toman decisiones injustificables pero a la vez vemos que a su modo los quieren.

La cinta cuenta con muy buenas actuaciones por parte de Naomi Watts, que en el presente está con un look de anciana súper creíble y efectivo, y Brie Larson, que con sólo sus ojos transmite todo el dolor por el que pasó. Los niños, en especial Ella Anderson como la pequeña Jeannette, tienen roles complicados y salen airosos. Nos duele ver cómo pasan hambre, no tienen donde bañarse o cómo van a jugar al patio de afuera cuando sus padres pelean. Como cualquier chico en su infancia, ellos creen que lo que les promete su padre se va a cumplir, por lo que cuando ven que los hechos no llegan su desilusión es auténtica.

El que se lleva todos los aplausos es Woody Harrelson como el padre de familia ya que su personaje genera sentimientos de lo más contrapuestos. Su manera de ver el mundo es la de un soñador que no cree que haya imposibles. Por un lado vemos cómo el alcohol lo afecta y lo lleva a ser una persona horrible, por otro da buenas lecciones de vida a sus hijos. Durante todo el metraje reinan sus malas acciones y actitudes por sobre lo bueno que tiene y eso hace que los últimos 20 minutos nos desconcierten. La película da un gran giro y lo que se nos venía planteando cambia, dejándonos como mensaje que cada familia es un mundo y no hay nada mejor para uno mismo que el perdón. Es por esto que el film tiene críticas tan divididas, muchos no están de acuerdo con su desenlace, que llega a ser un poco forzado.

“El Castillo de Cristal” es una historia fuerte y real, con una gran carga emocional que depende de quien la vea, le afectará en mayor o menor medida. Tiene algunas escenas demás en sus 127 minutos, sin embargo deja pensando y reafirma que dentro de una familia, mejor quedarse con lo bueno de cada integrante.


jueves, 2 de noviembre de 2017

Un homenaje brillante

“Loving Vincent” (2017) es una película de animación que no tiene precedentes. Las escenas primero se filmaron con actores reales y luego se pintó a mano sobre óleo cada uno de los 62450 fotogramas. Para semejante trabajo (que llevó cinco años) se convocaron a artistas de diferentes partes del mundo. Cinco mil personas se presentaron y sólo 120 pasaron la prueba. Ellos se sometieron a un entrenamiento intensivo que duró tres semanas. Así es como la película dirigida y escrita por la pareja de la polaca Dorota Kobiela y el inglés Hugh Welchman homenajea a la perfección la vida y los más de 100 cuadros del pintor holandés Vincent Van Gogh, interpretado por Robert Gulaczyk.


Pero la cinta no sólo debe ser aplaudida por su belleza visual sino también por la historia que narra. A partir de las 800 cartas que Van Gogh le envió a su hermano Theo, Kobiela y Welchman crearon un relato detectivesco, donde lo que más abunda es la curiosidad por lo que realmente le pasó al pintor a sus 37 años. ¿Fue un suicidio o alguien le disparó? Las versiones del hecho nos son mostradas a través de la figura de Armand Roulin (Douglas Booth), hijo del cartero de Van Gogh. Su padre Joseph (Chris O'Dowd) le pide que busque a Theo (Cezary Lukaszewicz) y le entregue la última carta del pintor, a un año después de su muerte. De mala gana, Armand sigue las consignas de su padre. El ínfimo interés del comienzo se irá revirtiendo cuando escuche a cada uno de los que conocían (de vista o en profundidad) a Van Gogh. El deseo por querer llegar a la verdad del asunto se acrecentará a gran escala.


En el film contamos con varios personajes que se desenvuelven en la tranquila comuna francesa de Auvers-sur-Oise. Tenemos al doctor Gachet (Jerome Flynn), amigo con el que Van Gogh compartía su pasión por el arte; su hija Marguerite (Saoirse Ronan), joven que pudo tener una relación amorosa con el holandés; Louise (Helen McCrory), ama de llaves de Gachet que veía algo “impuro” en Vincent; Adeline Ravoux (Eleanor Tomlinson), hija del dueño de la posada donde Van Gogh se alojaba; el médico Mazery (Bill Thomas), que está segurísimo que lo que pasó no fue un suicidio; René Secrétan (Marcin Sosinski), chico que maltrataba al artista y el barquero local (Aidan Turner).


Las hipótesis son varias y la película en su desenlace llega a dar una que podría llegar a ser la más certera, sin embargo la producción polaco británica deja varios cabos sueltos para que el espectador saque su propia conclusión (o no). Otro de sus aciertos es el uso de los flashbacks cuando cada personaje narra lo que percibió de Van Gogh. Uno no tiene problema en dilucidar qué es lo que está pasando en la actualidad y qué sucedió en el pasado gracias a los colores: los flashbacks son en blanco y negro, el presente está lleno de amarillos, azules y verdes.

La música de Clint Mansell nos mete de lleno en la experiencia de ver una obra 100% hecha por cuadros pintados al óleo que cobran vida como por arte de magia. El resultado es fascinante, en cada plano la imagen resplandece lo que hace que uno no quiera parpadear para no perderse nada de lo que va pasando en la pantalla grande.


“Loving Vincent” hipnotiza por su originalidad a la hora de mostrar la vida de un pintor tan controvertido como lo es Van Gogh. Si sos fanático del artista no vas a encontrar datos reveladores pero sí te vas a enorgullecer del gran trabajo que hicieron para homenajearlo. Si no sabés mucho sobre él, la película abre las puertas a conocer su forma de ver el mundo mediante sus cuadros, que únicamente fueron apreciados como merecían después de su muerte. 


No sólo sobrevivir

“Una Razón Para Vivir” (Breathe, 2017) es una película dramática basada en una historia real. Andy Serkis (César en “El Planeta de los Simios”) debuta como director con esta cinta que está escrita por William Nicholson. Los protagonistas son Andrew Garfield y Claire Foy (reina Elizabeth II en la serie The Crown). También actúan Hugh Bonneville (Robert Crawley en la serie Downton Abbey, Henry Brown en Paddington), Tom Hollander, Dean-Charles Chapman (Tommen en Juego de Tronos), Ed Speleers y Amit Shah. Llegó a las salas argentinas el 26 de octubre gracias a la distribuidora Diamond Films.


La vida de Robin Cavendish (Andrew Garfield) cambia totalmente cuando a los 28 años contrae polio mientras estaba de vacaciones en África con su esposa embarazada Diana Blacker (Claire Foy). Paralizado del cuello para abajo, Robin se niega a seguir viviendo postrado en una cama de hospital. A pesar de las advertencias de los médicos, su mujer lo lleva a su nuevo hogar familiar. Gracias a la ayuda de un amigo que le diseñó la silla de ruedas con la máquina que le permite respirar, Robin hará tomar consciencia a los médicos que los padecientes de polio no tienen sólo que sobrevivir, también pueden vivir.


El productor del film es Jonathan Cavendish, hijo en la vida real de los protagonistas por lo que desde ya se puede ver un profundo respeto y ganas de mostrar lo valientes que fueron sus padres a la hora de enfrentar esta enfermedad. El problema recae en el comienzo de la película: en menos de cinco minutos pasamos de ver cómo a Robin le parece inalcanzable una mujer como Diana a ellos dos ya juntos de vacaciones en África. Que no se tomara el tiempo para desarrollar su relación amorosa o cómo se llevaban con sus amigos más cercanos afecta al resto del contenido.

Andrew Garfield logra una buena interpretación al punto de que uno se llega a creer que el actor no puede respirar por sí mismo. Sus cambios de voz están perfectamente logrados. La máquina que lo mantiene vivo tiene un papel tan fundamental como el de él y esto el director lo hace notar de acuerdo a los sonidos que emite, presentes en casi todo el metraje. Las expresiones faciales de Garfield también son para destacar ya que gracias al movimiento de sus cejas, ojos y boca conectamos con su personaje, somos testigos de cómo afronta lo que le sucede y cómo su forma de ser no está extinta.

Diana tiene un rol imprescindible en la vida de Robin y Claire Foy sale airosa encarnándola. La mujer que compone es determinada, no llora ni se deja vencer. Desde que su marido se ve afectado por la polio resulta admirable su manera de actuar: su amor hacia Robin es tan pleno que nunca se le cruza por la cabeza dejarlo o permitir que se le desconecte el respirador artificial.

Durante su primera mitad la película puede resultar un poco decepcionante por el ritmo que se emplea: no pasan demasiadas cosas lo que la hace lenta y aburrida. Sin embargo desde que el protagonista está en la silla de ruedas y proclama un discurso que constituye una de las mejores escenas, el film cambia de tono mostrándonos la manera de vivir de esta familia y cómo ante tantas adversidades también hay lugar para la felicidad.

Andy Serkis se reserva para la última media hora los momentos que son como una daga en el corazón, por lo que te recomiendo que si la vas a ver si o sí lleves pañuelos. Lo que se muestra impacta y entristece pero ese no es el sentimiento que queda cuando los créditos bajan. El largometraje deja un mensaje esperanzador muy valorable que permite ponernos en el lugar de cada uno de los personajes y entenderlos.


“Una Razón Para Vivir” es una historia real que necesitaba plasmarse en la pantalla grande porque pone el foco en qué es lo mejor para las personas discapacitadas. Robin Cavendish cambió la forma de pensar de los doctores, incluso los que decían que se iba a morir en los próximos tres meses si no se quedaba en el hospital. La película tiene sus fallas en el primer tramo, sin embargo cuando se decide cambiar el ritmo mejora notablemente y te llega al corazón. 


lunes, 30 de octubre de 2017

El cabo herido que tenía otras intenciones

“El Seductor” (The Beguiled, 2017) es una película dramática dirigida y escrita por Sofía Coppola. Está basada en la novela de Thomas P. Cullinan, que ya había tenido su adaptación cinematográfica en 1971. El reparto incluye a Nicole Kidman, Kirsten Dunst, Elle Fanning, Colin Farrell, Oona Laurence (Leila en “Revancha”, Natalie en “Mi amigo el dragón”), Angourie Rice (Holly en “Dos tipos peligrosos”), Addison Riecke y Emma Howard. Fue presentada en el Festival de Cannes donde Coppola hizo historia al ser la segunda mujer que consiguió el premio a la Mejor Dirección. Llegó a las salas argentinas el 26 de octubre gracias a la distribuidora UIP.


En 1864, durante la Guerra de Secesión, Martha Farnsworth (Nicole Kidman) está al mando de un internado de señoritas en Virginia. Las únicas que siguen viviendo allí son la maestra Edwina (Kirsten Dunst), la adolescente Alicia (Elle Fanning) y otras cuatro niñas. Un día Amy (Oona Laurence) camina por el bosque en busca de setas y por sorpresa se encuentra con un hombre herido recostado en un árbol. Él es John McBurney (Colin Farrell), cabo del norte que dejó el campo de batalla debido a su pierna maltrecha. Aunque sea considerado un enemigo, Amy decide llevarlo hacia el internado para que Martha lo cure. La llegada de este soldado revolucionará la vida metódica de estas mujeres que tienen las hormonas a flor de piel. Lo que no saben es que John seduce a quien se le cruce y ni se le pasa por la cabeza volver a la guerra.


El gran acierto de la cinta es mostrar todos los sucesos desde el punto de vista de las mujeres, cómo les afecta la llegada de este desconocido y cómo actúan para llamar su atención. Muchos podrán decir que la primera parte del film consiste en una recopilación de escenas en las que no sucede nada relevante, sin embargo el foco tiene que hacerse sobre los pequeños detalles: en el internado Farnsworth las chicas aprendían caligrafía, idiomas, modales, rezaban, cocinaban y preparaban la huerta; dentro de esa gran casa las reglas eran rígidas y desde la llegada del cabo como espectador podemos observar cambios enormes. De repente la atracción sexual aparece en sus vidas, lo que da paso a interesarse por algo “nuevo”, tener otro propósito que no sea limpiar u ordenar. Las formas que tiene cada una de llamar la atención de John, sus risitas y curiosidad están tan bien plasmadas que todo el primer tramo se hace súper disfrutable.

La ambientación de la época es otro de los grandes aciertos. La manera en la que está filmada, el diseño del título y los créditos dan la sensación de que estamos viendo una película antigua, que no tiene problema en tomarse su tiempo para desarrollar la historia. El contraste entre los vestidos blancos y el bosque, la oscuridad con la luz de las velas y el amanecer con la llegada de la noche están muy bien logrados junto a la armonía interrumpida que reina en ese lugar.

Hay que tener en cuenta que el tráiler de la película puede resultar engañoso ya que nos plantea que estas mujeres son consumidas por los celos y por venganza le hacen pasar una pesadilla al soldado herido. Esta idea no puede ser más errónea. En esta versión Sofía Coppola cambia aspectos mínimos que en su conjunto logran tener otra perspectiva: muestra lo desprotegidas que se sienten, cómo algunas acciones no tienen una intención maligna de trasfondo y que la violencia se da por parte del hombre.

Todo el elenco está muy bien pero ninguno llega a destacarse por sobre otro. Individualmente no llegamos a conocer casi nada de los personajes, aunque esto no genera que no nos interese lo que va sucediendo debido al atractivo que genera ver la forma de vida en el internado.

La primera parte nos prepara para lo que va a venir, sabemos que algo en cualquier momento va a explotar y cuando lo hace el film se queda corto. Quizás hubiese sido más fructífero sacar algunos minutos del comienzo y desarrollar más el final, ya que éste se siente apresurado teniendo en cuenta el ritmo planteado desde un principio.


“El Seductor” se basa en los gestos, formas de vestirse, de caminar, miradas y ligeros cambios de actitudes para mostrar el deseo femenino. Plasma las (des)ilusiones y lo que uno está dispuesto a hacer por su propia seguridad. Aunque el desenlace sea abrupto, la cinta es un buen producto que no hay que dejar pasar. 


jueves, 26 de octubre de 2017

Estado ausente

“Alanis” es una película argentina dramática basada en un cortometraje. Está dirigida y escrita por Anahí Berneri, siendo su quinto film. La protagonista es Sofía Gala Castiglione, hija de Moria Casán. También actúa Dante Della Paolera, hijo de Sofía tanto en la realidad como en la ficción. Fue premiada en el Festival de San Sebastián con tres galardones: Concha de Plata a la mejor dirección, mejor actriz y Premio de la Cooperación Española. Llegó a las salas argentinas el 21 de septiembre de 2017 gracias a la distribuidora Cine Tren.


María (Alanis para los clientes) es una joven madre y prostituta que alquila un departamento de Once junto a su amiga Gisela (Dana Basso). El lugar lo usa para vivir, criar a Dante (Dante Della Paolera) y además trabajar. Un día tocan timbre, María abre la puerta y dos policías que se hacen pasar por clientes irrumpen a la fuerza y se llevan presa a Gisela (luego de revisar y romper varias cosas de su hogar). Después de este episodio el dueño del departamento llega y prácticamente deja en la calle a María y su bebé, no queriéndoles abrir la puerta. Así es como Alanis tendrá que rebuscársela yendo a vivir por unos días a la casa de su tía Andrea (Silvina Sabater), que tiene un local de ropa por la zona.

La película nos invita a meternos por 83 minutos en lo difícil que es trabajar de algo sin ningún tipo de protección por parte del Estado. Alanis decide dedicarse a la prostitución, no es víctima de trata. Aparte de que cada uno hace con su cuerpo lo que desee, Anahí Berneri incluye el tema de la maternidad y decide que el foco esté puesto ahí. El tipo de trabajo que optó tener María en ningún momento influye en la calidad de madre que es. Las escenas entre la protagonista y su bebé inundan la cinta, haciéndonos ver cómo ella cuida del niño dándole un amor de lo más sincero.


Sofía Gala Castiglione se consagra como una gran actriz gracias a este rol. Su actuación se siente súper natural, fresca y espontánea. Que su hijo aparezca en la mayoría de las escenas también es para destacar: la química que tiene con su madre es indiscutible y transmite muchísima ternura.

Con una fotografía sombría que nos muestra las calles y plaza de Once, la película exuda realismo con situaciones que sabemos que suceden pero nos ocupamos de ignorar, como por ejemplo el enojo (y hasta violencia) de un grupo de prostitutas porque otra “nueva” se paró en el lugar que ellas estaban.

Se nota que la cinta está hecha con bajo presupuesto, sin embargo esto no hace que el mensaje que quiere dar no quede bien plasmado. El desenlace da un toque de esperanza para el futuro de María, un optimismo que solo no alcanza y hasta el día de hoy tiene que lidiar con un sistema social excluyente.


Guiados por el deseo

“Mater” es una película argentina dramática basada en la obra de teatro “El Viento en un Violín” de Claudio Tolcachir, al que hace muy poco vimos actuar en Una Especie de Familia. Está dirigida y escrita por Pablo D'Alo Abba. El reparto incluye a Lautaro Perotti, Tamara Kiper, Inda Lavalle, Miriam Odorico, Araceli Dvoskin y Gonzalo Ruiz. Todos ellos actuaron en la obra teatral por lo que tuvieron que adaptar sus personajes a la pantalla grande. Llegó a los cines argentinos el 12 de octubre de 2017 gracias a la distribuidora Aura Films. 


La historia tiene dos tramas. Por un lado se nos presenta a Darío (Lautaro Perotti), un hombre de 32 años que aún vive con su madre Mecha (Miriam Odorico). Ésta tiene un carácter muy fuerte, controla a su hijo a niveles inimaginables. Por otro lado está Celeste (Tamara Kiper), novia de Lena (Inda Lavalle) e hija de Nora (Araceli Dvoskin). Debido al gran deseo que tienen Lena y Celeste de formar una familia, una noche deciden ir hacia un boliche y elegir a un hombre para que Celeste quede embarazada. Las cosas se les van de las manos y terminan violando a Darío. Lo que no saben es que él vive donde Nora trabaja como mucama, por lo que el encuentro en el futuro de Celeste y Darío va a ser casi inevitable.

En latín “Mater” significa madre y no hay mejor manera de definir a este film en el que podemos ver distintas maneras de ejercer el rol materno. Miriam Odorico encarna a una madre insoportable, engreída y autoritaria. Las decisiones que toma su hijo van a ser las que ella decida, lo que genera que no le dé ni una pizca de libertad. Araceli Dvoskin como Nora tiene un papel totalmente contrario, es súper pasiva, no emite opiniones y respeta las decisiones de su hija. Que nunca le cuestione lo que hizo resulta muy raro visto desde el afuera. Y por último está la pareja de Lena y Celeste, que las ganas tan incontrolables de ser mamás las lleva a cometer un acto terrible, ultra injustificado.

Sabiendo o no que la idea del relato proviene de una obra teatral, gracias a las actuaciones y al guión la película nunca se siente forzada, se nota que la adaptaron bien para que sea plenamente un producto cinematográfico. La música acompaña de manera fluida lo que estamos viendo: conflictiva, tranquila o con tensión de acuerdo a la escena.

Al comienzo del film las personalidades de cada uno del reparto quedan bien marcadas, lo que genera que nos interese hacia dónde se va a dirigir la historia. Sin embargo la inverosimilitud se hace presente cuando de toda la gente que hay en el boliche, Lena y Celeste eligen a Darío. La casualidad es demasiada.

El desenlace deja reflexionando al espectador por cómo actuó cada personaje, en particular Darío. Uno se pone en su situación y entiende por qué toma esa gran decisión pero a la vez ciertos aspectos no logran cerrar del todo. La sensación cuando comienzan a bajar los créditos es rara y da para debatir luego: ¿Se tomó muy a la ligera el tema de la violación? ¿No merece un castigo?


“Mater” constituye una propuesta original que se basa en los deseos de varias personas: tanto el de Lena y Celeste por querer formar una familia a toda costa como el del protagonista, hostigado por su madre desde pequeño. Se puede no quedar conforme por cómo se resuelven los hechos, sin embargo no se puede negar que ésta sea una buena película. 


En el medio de la nada

“Más Allá de la Montaña” (The Mountain Between Us, 2017) es una película dramática dirigida por Hany Abu-Assad y escrita por Chris Weitz y J. Mills Goodloe. Está basada en el libro del mismo nombre escrito por Charles Martin. Kate Winslet e Idris Elba son los protagonistas. Llegó a las salas argentinas el 19 de octubre gracias a la distribuidora Fox.


Debido a una tormenta, los vuelos en el aeropuerto Boise de Estados Unidos son cancelados hasta el día siguiente. Alex (Kate Winslet), una foto periodista que se encontraba allí por su trabajo, debe regresar si o sí a Denver para casarse con Mark (Dermot Mulroney). Por otro lado, el neurocirujano Ben (Idris Elba), que asistió a una conferencia, tampoco puede esperar a la mañana siguiente ya que tiene que realizar una cirugía de emergencia a un niño. Al ver que Ben también está preocupado porque los vuelos fueron reprogramados, Alex se le acerca y le pregunta si quiere viajar con ella en un helicóptero privado local. Así recurren a Walter (Beau Bridges), que junto a su perro acepta emprender viaje hacia Denver. En pleno vuelo el conductor sufre un infarto que provoca la caída inevitable del helicóptero. Alex y Ben, dos personas desconocidas entre sí, deberán arreglárselas para sobrevivir en las montañas nevadas de High Uintas Wilderness, Utah.


Con buenas actuaciones por parte de Kate Winslet e Idris Elba, “Más Allá de la Montaña” nos otorga unos paisajes maravillosos como también desoladores, ya que el silencio inunda el lugar y, como a los protagonistas, nos hace pensar que no hay manera de que puedan ser rescatados de allí. El celular de Alex se rompió, el de Ben no tiene señal, Walter nunca avisó a la torre de control que volaría ese día y los alimentos son escasos. Además Alex tiene lastimada su pierna y Ben tiene algunas costillas rotas (esto se menciona sólo una vez y luego Idris Elba camina lo más bien). Su gran compañía es un perro labrador, que cuando se aleja mucho de ellos Alex le exige a Ben que vaya a buscarlo.

La película se siente muy alargada en sus 111 minutos de duración. El guión resulta muy plano lo que genera que el espectador se aburra por momentos. Cuando uno piensa que la historia dará un giro interesante, el director se encarga de que no sea así.

No hay que olvidar que además el amor entre estas dos personas con formas de ser tan opuestas va a ser inevitable, sin embargo este aspecto romántico no está bien plasmado en la pantalla grande. Desde que quedan a su suerte en las montañas, los protagonistas se ayudan entre sí (más él a ella), se pelean por lo sucedido, se echan culpas y luego se perdonan. Sólo se tienen el uno al otro y él se quiere convencer a sí mismo de que alguien vendrá a rescatarlos mientras que ella, aunque está herida, quiere salir a toda costa a buscar ayuda y no quedarse acostada dentro del helicóptero roto. Esa relación entre los dos se ve arruinada cuando se mete una escena sexual que queda totalmente fuera de lugar. Para reafirmar que ellos se gustaban desde un primer momento, se ponen flashbacks de sus miradas y de él ayudándola a caminar. Muy forzado.

Lo que uno más está esperando que suceda, cuando pasa no es mostrado. Directamente se pone pantalla en negro y vemos el después. Desde ese momento hay muchas escenas de relleno que podrían haberse quitado.


“Más Allá de la Montaña” es un film que se destaca en su fotografía y gracias a la labor de sus actores el relato consigue ser llevadero. Para los que buscan una historia súper simple con tintes de drama y romance, ésta es una buena opción. 


sábado, 21 de octubre de 2017

La conexión entre pasado y futuro

“2:22” es un thriller de Estados Unidos y Australia dirigido por Paul Currie y escrito por Todd Stein y Nathan Parker. Los protagonistas son Michiel Huisman, conocido por su papel de Daario Naharis en la exitosa serie Juego de Tronos, y Teresa Palmer (Clare en la reciente Berlin Syndrome). Se estrenó el 30 de junio de 2017 pero no llegó a salas argentinas.

Dylan tiene una vida rutinaria que se basa en trabajar como controlador del tráfico de aviones. Su padre fue un gran piloto pero él tiene miedo a volar. Un día en su empleo le sucede algo inusual: es como si se desconectara del presente, lo que genera que casi dos aviones choquen. Luego de ser suspendido por semanas, Dylan conoce a Sarah, una de las pasajeras que casi pierde la vida por el descuido de él. Sarah trabaja en una galería de arte, donde su ex novio (Sam Reid) va a presentar un holograma. Dylan comienza una relación con ella y empieza a notar que cada día a determinada hora hay cosas que se repiten: cae una gota de agua, aparece un bicho muerto en su cuaderno, pasa por al lado de una mujer que dice siempre la misma frase, etc. Además tiene una visión de una situación que pasó 30 años atrás en la Terminal Grand Central de Nueva York. Desconcertado por estos patrones que se repiten y que siempre terminan con algún accidente cercano a las 2:22 pm, Dylan deberá conocer en detalle lo que pasó en Grand Central para poder librarse tanto de su muerte como la de Sarah.

La película parte de una idea súper interesante, en la que nos dan toda una explicación sobre las constelaciones, el tiempo y el espacio, para después decaer en picada. Busca ser pretenciosa, aspira a que el espectador no entienda lo que suceda, y luego se torna demasiado previsible, sin dar las respuestas necesarias a lo que se planteó en primera instancia.

Su máximo error radica en la manera en la que está narrada: no tiene ritmo y hay demasiadas escenas en las que no sucede nada relevante, por lo que está justificado que te llegues a aburrir y no la quieras terminar. El guión también es bastante soporífero pero los protagonistas, gracias a su química y carisma, logran su cometido.

Más que un thriller la cinta llega a convertirse en una historia de amor entremezclada con conexiones temporales que unen a la pareja con otras dos personas del pasado. Por desgracia no se supo utilizar bien la temática por lo que cuando termine, casi seguro que en tu memoria no van a quedar rastros de lo que viste. 


miércoles, 18 de octubre de 2017

Un desastre artificial

“Geo-Tormenta” (Geostorm, 2017) es una película de ciencia ficción dirigida, co-escrita y co-producida por Dean Devlin. El reparto incluye a Gerard Butler, Jim Sturgess, Ed Harris, Abbie Cornish (Wally en El Romance del Siglo), Andy García, Alexandra Maria Lara (Marlene en Rush), Robert Sheehan (Simon en Cazadores de Sombras: Ciudad de Hueso), Daniel Wu, Zazie Beetz, Eugenio Derbez y Talitha Bateman (Janice en Annabelle 2: La Creación). Llega a los cines argentinos tanto en 3D como 2D el 19 de octubre gracias a la distribuidora Warner Bros.


Jake (Gerard Butler) años atrás diseñó un satélite para controlar las catástrofes naturales de la Tierra pero ahora todo está comenzando a fallar: en Afganistán descubren cuerpos congelados, en la estación espacial una persona murió y en Hong Kong el piso se convirtió en lava, causando la caída de varios edificios. Max (Jim Sturgess) se lleva muy mal con su hermano Jake pero juntos deberán evitar la formación de una Geo-tormenta que puede acabar con la vida humana en la Tierra. Por otro lado, el mal funcionamiento del satélite no es una casualidad: alguien lo desestabilizó y los hermanos, separados por años luz ya que Jake volvió al espacio, deberán descubrir quién fue.


Si miramos para atrás, por el cine ya han pasado varias películas sobre desastres naturales que además cuentan con una buena historia. Las más emocionantes podrían llegar a ser “El Día Después de Mañana” (The Day After Tomorrow, 2004) o “Lo Imposible” (The Impossible, 2012). Otras en las que el argumento es medio flojo pero utilizan buenos efectos para retratar la destrucción de la naturaleza son “En El Tornado” (Into The Storm, 2014) y “Terremoto: La Falla de San Andrés” (San Andreas, 2015). Por el póster promocional de Geo-Tormenta uno llega a creer que las diversas catástrofes que veremos en la pantalla grande van a ser épicas: nos engañaron. 

El film tiene sus mayores fallos en el guión, que desde la primera escena ya nos aburre. Los personajes hablan y hablan en un juzgado, en reuniones políticas, se comunican a través de pantallas tecnológicas con los que están en el espacio, etc. Si el guión estuviera bien armado quizás las conversaciones nos generarían un mínimo interés, pero con el paso de los minutos esto no se revierte y encima se colocan chistes forzados que lo que menos hacen es dar gracia.

La relación entre los hermanos Jake y Max está muy mal desarrollada, al punto que a veces se sube el volumen de la música melancólica para enfatizar lo que está sucediendo. Si desde el primer  minuto no hubo ningún tipo de esfuerzo por hacernos empatizar con ellos dos, de la nada no se puede lograr que nos interese lo que les pasa.

La cinta usa de excusa a los desastres naturales para mostrar una conspiración dentro del gobierno. Sin embargo este aspecto tampoco está bien logrado. El objetivo del villano es demasiado inverosímil, lo que hace imposible que sea tomado en serio. Todo lo que dicen los actores resulta falso y acartonado gracias a los malos diálogos que les dieron. La única que se salva es Talitha Bateman como la hija de Jake, una niña que a pesar de tener dos escenas sabe transmitir la preocupación por la vida de su padre.

Y en cuanto a la destrucción del planeta, aspecto que hay que tener mucha paciencia para que de una vez por todas llegue, también deja mucho que desear. El CGI quizás podría zafar si como espectador nunca se vio una película de este estilo. Caso contrario es fácil darse cuenta de lo mal utilizado que está, haciendo que la conexión con lo que sucede sea nula.

“Geo-Tormenta” quiso mezclar cuestiones políticas y ambientales con científicos espaciales. El resultado es una película catastrófica en la que sus 109 minutos se te harán una eternidad.


miércoles, 11 de octubre de 2017

El paso del tiempo en una amistad

“El Futuro Que Viene” es una película argentina que constituye el debut cinematográfico como directora y guionista de Constanza Novick, que ya tenía experiencia en el formato de la televisión. Está protagonizada por Dolores Fonzi y Pilar Gamboa, actrices que hace poco pudimos ver en “La Cordillera” y “El Pampero” respectivamente. El reparto incluye también a Violeta Narvay, Victoria Parrado, Charo Dolz Doval, Esteban Bigliardi, José María Yazpik y Federico León. El film, producido por Lisandro Alonso, marido de Novick, viene de ser presentado en el Toronto International Film Festival (TIFF). Llega a las salas argentinas el 12 de octubre gracias a la distribuidora Buena Vista.


La historia se centra en la amistad de Romina (Dolores Fonzi) y Florencia (Pilar Gamboa), una relación que se inicia en la infancia y llega hasta la actualidad. Dividida en tres etapas (1988, 2004 y 2017) seremos testigos de los cambios que van ocurriendo en sus vidas, las distancias que toman la una de la otra y sus reencuentros.


Muchas cosas son las que Constanza Novick abarca en su película chiquita pero significativa. En un principio vemos los años en el colegio de Flor y Romi, la diferencia que existe entre la época de los 80 con respecto a la de ahora. Ellas van a gimnasia artística, se divierten armando coreografías, imitando los diálogos de las telenovelas y gustando del mismo chico. Desde esos primeros minutos se nota las distintas personalidades que tienen: Romina es estudiosa, reservada y tímida en cambio Florencia no tiene problema en escaparse de la casa a la noche para tener su primer beso. Analizándolas por separado, uno nunca creería que se podría formar una amistad, sin embargo sus diferencias las unen.

Dieciséis años después la situación es otra: Florencia reaparece en la casa de Romina para instalarse allí luego de vivir varios años en México, donde conoció a un hombre que parece haberla engañado. Romina ahora está casada, es madre de una beba y trabaja en la AFIP. Novick se anima a mostrar el lado negativo de la maternidad y sale airosa. Romina está cansada, si hubiera sabido lo que implicaba tener una hija no la hubiese tenido, ya no encuentra sentido a su relación de pareja y no quiere aceptar que su vocación siempre fue ser escritora, no trabajar en una oficina con una compañera insoportable que vive hablando por teléfono.

La química de Pilar Gamboa y Dolores Fonzi brilla en este largometraje y sorprende aún más teniendo en cuenta que antes de filmarla no eran amigas en la vida real. Gamboa compone a una mujer extrovertida y enamoradiza que dice lo que le pasa por la cabeza en el momento, sin miedos. Cuando su personaje comienza a vivir en la casa de Romina, como espectador podemos notar cómo no tiene ni por asomo idea de lo que es ser madre: Florencia fuma, habla fuerte, maneja sin cuidado el cochecito, etc. Gracias al inteligente guión, que tiene un correcto balance entre situaciones graciosas y dramáticas, podemos empatizar con las dos sin que se generen bandos.

Otro punto a destacar es cómo los hechos cotidianos que se muestran en pantalla dan un realismo tan genuino que sin dudas te hace sentir identificado con al menos algo de lo que sucede. Se nota que el film cuenta con un bajo presupuesto, sin embargo su fortaleza recae en que lo que pretende transmitir, en su mensaje que llega perfecto hacia nosotros.

“El Futuro Que Viene” explora desde adentro una amistad entre dos mujeres, que a pesar de los años que pasan separadas siempre van a estar la una para la otra. El apoyo mutuo, la sinceridad, la pérdida de un ser querido, la separación y la maternidad son sólo algunos de los tópicos que plantea durante su corta duración de 85 minutos. Un film pequeño pero con grandes moralejas que muestra situaciones de la vida misma, sin un final establecido.




martes, 10 de octubre de 2017

Jugando con la muerte

“Línea Mortal: Al Límite” (Flatliners, 2017) es una película de suspenso escrita por Ben Ripley y dirigida por Niels Arden Oplev, conocido por “La Chica del Dragón Tatuado” (The Girl with the Dragon Tattoo, 2009). Funciona como remake del film de 1990 con el mismo nombre, protagonizado por Julia Roberts, Kevin Bacon, Oliver Platt, William Baldwin y Kiefer Sutherland (este último tiene un pequeño papel en la remake). Ahora los actores principales son Ellen Page, Nina Dobrev, Diego Luna, Kiersey Clemons y James Norton. Llega a las salas argentinas el 12 de octubre gracias a la distribuidora Sony Pictures.

Cinco estudiantes de medicina se unen para experimentar qué es lo que sucede cuando el corazón deja de latir por unos minutos. Al revivir, van notando que sus pecados del pasado los persiguen por lo que sólo podrán vivir tranquilos si deciden hacerse cargo de sus errores.

Desde su estreno en Estados Unidos no hay casi ninguna crítica positiva hacia este film, ya con el horrible póster promocional parecía una producción mala, por lo que verla con bajas expectativas ayuda mucho. Nadie pedía una remake de la buena película de 1990, sin embargo cada vez más se nota en Hollywood que las ideas originales escasean. Así es como en esta producción se ocupan de que cada uno de los estudiantes de medicina cargue con la culpa de algo que hizo y ese pecado tiene cierta similitud con lo que pasaba en la película de los 90, además de que también está el que no se anima a experimentar qué es lo que pasa luego de morir.


Al ritmo de frases como “hoy es un buen día para morir”, somos testigos de lo que hacen cinco jóvenes en el sótano de un hospital, encabezados por Courtney (Ellen Page), la que perdió a un ser querido y la que más quiere saber qué es lo que hay en el más allá. La diferencia que establecieron en esta remake se basa en que luego de volver a la vida, los chicos tienen habilidades que antes no poseían como también son perseguidos por entes malignos. Y en este agregado es donde el film falla. Mientras que todo el primer acto resulta interesante, cuando se decide dar “terror” con jump scares y efectos malísimos la cinta va perdiendo cualquier atisbo de credibilidad.

El reparto está en un nivel que ni es bueno ni malo. No llegamos a empatizar con ninguno de ellos pero tampoco aburren. Se nota que quisieron darle a la historia una onda más adolescente y lo consiguen. A pesar de ello hay algo inentendible que sucede en la mitad de la película aproximadamente que descoloca lo que se venía narrando. No se puede dilucidar qué es lo que le pasó al director por la cabeza a la hora de armar esa secuencia, que si entramos en detalles sería spoiler.

“Línea Mortal: Al Límite” hubiese estado mucho mejor si se apegaba al relato original, sin embargo no es la película desastrosa que todos creen. Aunque no valga la pena gastar dinero para verla, es el típico film que entretiene y deja un buen mensaje si querés pasar una tarde con amigos sin darle mucha vuelta a un argumento sencillo que seguramente olvides con el paso de los días.


sábado, 7 de octubre de 2017

¿Qué nos hace humanos?

“Blade Runner 2049” es una película de ciencia ficción dirigida por el canadiense Denis Villeneuve, reconocido por grandes filmes como son “La Sospecha” (Prisoners, 2013), “El Hombre Duplicado” (Enemy, 2013), “Sicario” (2015) y “La Llegada” (Arrival, 2016). Está escrita por Hampton Fancher y Michael Green. El reparto incluye a Ryan Gosling, Ana de Armas, Robin Wright, Sylvia Hoeks, Harrison Ford, Jared Leto, Mackenzie Davis, Carla Juri y Dave Bautista. La película funciona como secuela de “Blade Runner” (1982), cinta de culto que en su paso por el cine no fue bien recibida pero con el tiempo fue ganando un reconocimiento altísimo e inspiró a otras producciones cinematográficas. Llegó a las salas argentinas tanto en 3D como 2D el 5 de octubre de 2017 gracias a la distribuidora Sony Pictures.


Treinta años pasaron desde los hechos ocurridos en 2019 en la primera película protagonizada por Harrison Ford y Sean Young. Ahora la historia se centra en K (Ryan Gosling), un nuevo tipo de Blade Runner que trabaja para la policía de Los Ángeles. Su jefa Joshi (Robin Wright) le da una nueva orden: encontrar y retirar (matar) a replicantes viejos a los que se les perdió el rastro luego del Apagón (éstos son robots hechos por bioingeniería que se hacen pasar por humanos y es muy difícil diferenciarlos de ellos). Al retirar a un antiguo replicante, K encuentra algo sorprendente que pone en duda todo lo que se pensaba hasta el momento y puede ocasionar una revolución.


Desde que se anunció que habría una secuela 35 años después de la icónica Blade Runner, que marcó un antes y un después en la manera de hacer ciencia ficción, muchos se preguntaban si era realmente necesaria, si no arruinaría lo que se creó ya que en la mayoría de los casos las segundas partes nunca llegan al nivel de la original. Ridley Scott, quien  fue en 1982 director de la primera entrega, esta vez pasó a ser productor ejecutivo dejando la dirección en manos de Denis Villeneuve. El resultado es sorprendente: Villeneuve nos brinda una película que exuda respeto hacia su antecesora y a la vez expande el universo ya creado; el conflicto central es de lo más interesante y, aunque esté relacionado con la primera, se mantiene por sí solo sin sentirse forzado.

Sin lugar a dudas, y ya lo veíamos en los tráilers, Blade Runner constituye un espectáculo visual que sólo puede ser apreciado completamente en la pantalla de cine más grande que encuentres. Cada plano y encuadre con su correspondiente paleta de colores te deja maravillado y atónito por el gran trabajo del británico Roger Deakins, el cual ya es hora que le den el Óscar luego de 13 nominaciones a Mejor Fotografía. Cada set de filmación hecho en formato real y con poca utilización de pantalla verde hace que el espectador vuelva a entrar en ese mundo ya conocido pero renovado, sin sentirlo en ningún momento falso.


Otro aspecto a destacar es la banda sonora compuesta por Hans Zimmer y Benjamin Wallfisch. La música atrapa en todo momento como también los silencios, generando tensión y una solemnidad que recuerda a la primera.

Párrafo aparte para la actuación que ofrece Ryan Gosling. Resulta imposible imaginarse a otro actor en el papel del oficial K. Su trasfondo es complejo, tiene varios matices y va cambiando a medida que la trama avanza. Sin hablar demasiado podemos captar cómo se está sintiendo, lo que va pensando. Su impasibilidad y manera de actuar llama la atención desde la primera escena.

La actriz cubana Ana de Armas hace una buena dupla con él, compone a la única mujer en la que K realmente puede confiar. Su inteligencia nos deja preguntas que sólo pueden ser contestadas por nosotros mismos y dan paso a la reflexión. Harrison Ford vuelve a darle vida a Deckard (no es spoiler ya que aparece en el tráiler y póster promocional) y se creía que desde el principio sería un protagonista más, sin embargo su aparición se da cuando la trama ya está muy avanzada por lo cual, aunque sea clave en la historia, hay que tener mucha paciencia para verlo entrar en acción.


Y hablando de paciencia, Blade Runner 2049 no es una película comercial que da secuencias de acción porque sí. Su ritmo es tan pausado como la primera, se toma el tiempo en cada escena y esto hace que pueda no ser aceptada por espectadores que buscan algo fácil de digerir. Sí, en sus 2 horas y 43 minutos de duración algunas escenas se podrían haber acortado, sin embargo a Villeneuve no le importa el reloj sino crear una atmósfera inmersiva donde lo planteado de la nada da una vuelta de tuerca y te cambia el panorama.

A “Blade Runner 2049” cuesta procesarla, deja muchas más cuestiones sin respuesta que la de 1982, hay que estar muy atento a lo que dicen los personajes y es muy probable que pierdas el hilo conductor o que necesites verla de nuevo para captar detalles. En mi opinión, el director supera a la original gracias a un conflicto más atractivo, el gran reparto y los nuevos elementos que agrega a este mundo futurístico.

Al fin y al cabo, la película toca temas profundos como qué es lo que nos hace humanos, la creencia de ser superiores que los robots (casi idénticos a nosotros), el egoísmo, las ansias de dominación, lo vital que son los recuerdos en nuestra vida y la capacidad de amar. Una secuela más que digna que se va a quedar con vos mucho después de salir del cine.