viernes, 29 de diciembre de 2017

Soñar en grande

“El Gran Showman” (The Greatest Showman, 2017) es una película musical basada en la vida de Phineas Taylor Barnum, artista circense que fundó el “Barnum & Bailey Circus”. El australiano Michael Gracey debuta como director en esta cinta escrita por Jenny Bicks (Sex and the City) y Bill Condon (director de Beauty and the Beast). El reparto incluye a Hugh Jackman, Rebecca Ferguson, Zac Efron, Zendaya, Michelle Williams, Keala Settle, Sam Humphrey, Austyn Johnson y Cameron Seely. El film recibió tres nominaciones a los Globos de Oro (Mejor Película-Comedia o Musical, Mejor Actor por Hugh Jackman y Mejor Canción Original por “This Is Me”). Se estrenó en los cines argentinos el 28 de diciembre gracias a la distribuidora Fox.


Hijo de un sastre, P. T. Barnum (Hugh Jackman) en su niñez se enamora de Charity (Michelle Williams) pero los padres de ella no lo aceptan por ser de una clase social más baja. Al pasar los años, los dos consiguen unirse y formar una familia. Echado de su trabajo en el Banco, Barnum siente que no está dándole la vida de magia y grandeza que le prometió a Charity, por ello decide pedir un préstamo y armar su propio espectáculo. Los protagonistas del show son gente considerada “rara” por la sociedad, tales como un enano, un hombre con tatuajes, otro peludo, una trapecista y una mujer con barba que canta. El público sale feliz luego de ver las performances, sin embargo los críticos consideran que todo es un disparate. Con el objetivo de tener una mejor reputación, Barnum se desvía de su camino y se convierte en manager de la sofisticada cantante de ópera Jenny Lind (Rebecca Ferguson), la cual le traerá problemas.


Ambientada en el siglo XIX, la película mezcla vestuarios de época con canciones pop modernas y originales. Esta combinación resulta todo un deleite tanto visual como sonoro: el espíritu festivo del circo se siente desde la primera escena gracias a la espléndida fotografía que destaca los colores brillantes así como en la música que da ganas de ponerse a bailar ahí mismo. Era de esperarse que el soundtrack sea tan bueno ya que cuenta con la participación de Benj Pasek y Justin Paul, dupla que ganó el Oscar a la Mejor Canción Original por “City of Stars”, de la cinta La La Land. Es casi un hecho que luego de ver la película, al llegar a tu casa pondrás en repeat “A Million Dreams”, “This Is Me”, “The Greatest Show” y “Rewrite The Stars”.

Hugh Jackman vuelve a los musicales y se lo nota mejor que nunca: su carisma traspasa la pantalla, saca sonrisas haciendo que el disfrute sea pleno. Aunque sea un personaje que aprende de sus errores, cuando entra en escena Rebecca Ferguson la emoción construida decae muchísimo ya que lo más interesante consistía en ver a Barnum junto al grupo de freaks dando el show. A pesar del gran momento que tiene Jenny Lind cantando “Never Enough”, no vemos la hora de que la película vuelva a enfocarse en los personajes presentados en su comienzo.


Zac Efron y Zendaya brindan una de las mejores secuencias musicales. La actriz conocida por la serie de Disney “Shake It Up” aprendió las acrobacias en trapecio para casi ni necesitar un doble, logrando verse auténtica y natural. Su química con Zac Efron, que regresa al musical luego de High School Musical, resulta tan genuina como entrañable.

Aunque algunas partes del relato sean cliché o los problemas se resuelvan fácilmente, la cinta deja mensajes sobre la inclusión que son muy necesarios para el tiempo en el que vivimos. Los prejuicios, burlas y el concepto de “ser diferente” están muy presentes durante el metraje, poniendo sobre la mesa que no hay que tener miedo a mostrarse tal como uno es a pesar de las personas que tiran comentarios hirientes debido a que sólo se basan en la imagen exterior.

Es así como “El Gran Showman” no podía haberse estrenado en mejor época del año ya que resulta ideal para divertirse en familia con una historia llena de sueños, música pegadiza, escenarios asombrosos y lecciones importantes. Sus fallas quedan opacadas por la magia que logra transmitir, haciendo que uno salga feliz de la sala de cine.

viernes, 22 de diciembre de 2017

Volvió para matar

“Jeepers Creepers: El Regreso” (Jeepers Creepers 3, 2017) es una película de terror dirigida y escrita por Victor Salva. El reparto incluye a Jonathan Breck, Stan Shaw, Gabrielle Haugh, Meg Foster (Carla Grunwald en la serie Pretty Little Liars), Brandon Smith, Chester Rushing y Jordan Salloum. Los hechos de la cinta se dan entre la primera y segunda entrega de la saga. Llega a las salas argentinas el 28 de diciembre gracias a la distribuidora BF.


Cada 23 años y durante 23 días el monstruo volador denominado “Creeper” (Jonathan Breck) vuelve al ataque de un pueblo distinto, matando y llevándose los cadáveres en su camioneta indestructible. Esta vez el turno de enfrentarlo será del sheriff Dan Tashtego (Stan Shaw) junto a Davis Tubbs (Brandon Smith). Por otro lado, la anciana Gaylen (Meg Foster), a la que su nieta considera loca por verla hablar sola, desentierra algo peligroso fuera de su casa.

Hasta el más fanático de la franquicia se va a sentir decepcionado con esta tercera parte mal hecha. Y es que su comienzo masomenos aceptable, con una fotografía bella de cielos rosados, a medida que transcurren los minutos va cayendo en errores enormes. Primero y principal, el “Creeper” es extremadamente ridículo: un hombre con la piel pintada de negro, alas y poco pelo rubio (que parece atado) ni siquiera llega a dar miedo a la persona más asustadiza. Se intenta de manera muy forzosa darle un aspecto temeroso al captar en primer plano su mirada potente, pero ni eso consigue que al aparecer en pantalla pensemos “qué bizarro es”. Segundo, el bajo presupuesto llega a ser tan notorio que sus efectos dan gracia, haciéndonos imposible que nos podamos tomar en serio lo que vemos. Lo peor es que desde la dirección y actuación se le da un dramatismo a la historia que en ningún momento logra conectar con el espectador.

Como si fuera poco, las incoherencias no tardan en llegar. Los humanos a cargo de acabar con el Creeper de una vez por todas ya saben que las balas no le hacen nada ni a él ni a su camioneta, sin embargo se pasan persiguiéndolo en coche a la vez que le disparan. La anciana que habla con su hijo muerto afirma que una vez que los oficiales toquen la mano del monstruo, conocerán el secreto de cómo aniquilarlo; este tema queda totalmente en la nada luego de que los policías le hacen caso: es como si el guionista se hubiese olvidado el camino por el cual estaba llevando la historia.

Los personajes cliché están a la orden del día: el grupo de jóvenes bravucones que quiere abrir el vehículo del villano, la chica que corre por su vida, el chico enamorado y tímido, etc. El ritmo de la película tampoco ayuda y en su segunda mitad llega a aburrir por tener muchos minutos demás.

Nadie pidió por una tercera parte de Jeepers Creepers. Ahora que la tenemos está muy claro que el film no hubiese molestado si se usaban elementos del género correctamente. Ya cuando el personaje principal tiene que asustar y en vez de eso causa risa la producción debería haber dado marcha atrás. Esta película ni por asomo te dará terror, pero si querés divertirte un rato por todo lo mencionado más la notoria pantalla verde en la mayoría de las escenas y las cuatro melodías que se repiten cada dos por tres, adelante. 

jueves, 21 de diciembre de 2017

Sueño cumplido

“The Disaster Artist” es una comedia dirigida, protagonizada y producida por James Franco basada en el libro de 2013 “The Disaster Artist: My Life Inside The Room, the Greatest Bad Movie Ever Made”. En esa novela, El periodista Tom Bissell y el actor Greg Sestero (en la película interpretado por Dave Franco) cuentan cómo fue la complicada filmación de “The Room” (2003), cinta considerada de culto y catalogada como “la mejor peor película de todos los tiempos”.


Con guión a cargo de Scott Neustadter y Michael H. Weber, el resto del reparto está compuesto por Seth Rogen, Ari Graynor, Jacki Weaver, Josh Hutcherson, Alison Brie, Zac Efron, Paul Scheer y June Diane Raphael. Se estrenó en salas argentinas el 21 de diciembre gracias a la distribuidora Warner Bros.

La historia se centra en Greg (Dave Franco), un joven que desea ser actor pero su timidez le impide dar lo mejor de sí. En una clase de actuación conoce a Tommy Wiseau (James Franco), un hombre de edad incierta que no le teme al ridículo. Greg se acerca a él para pedirle ayuda en la interpretación que debe dar, esto deriva en que los dos sean amigos y se den cuenta que comparten el mismo sueño: triunfar en Hollywood. Para ello deciden mudarse al departamento de Tommy en Los Ángeles e ir tratando de conseguir agentes, ser aceptados en castings, etc. Los resultados no son óptimos y darse por vencidos no está en sus planes, por lo que Greg y Tommy harán su propia película.


Tommy Wiseau dirigió, protagonizó, escribió y produjo “The Room” sin tener ningún tipo de experiencia en el ámbito cinematográfico. Sumado a su carácter impulsivo, los resultados fueron obvios: “The Room” fue concebida como un relato dramático pero terminó siendo un producto memorable por la risa que genera en cada escena debido a sus variados errores.

James Franco hace un trabajo increíble al ponerse en la piel de Wiseau; su aspecto físico junto a su manera de hablar y moverse nunca nos hace pensar en el actor sino que pareciera que estamos viendo al propio Tommy en pantalla. Logra la empatía del espectador gracias a la humanización que le da al personaje: Wiseau tiene bastantes actitudes malas, no se sabe su origen ni de dónde consiguió tanto dinero sin embargo su perseverancia por cumplir sus sueños sumado al creer en sí mismo consigue que alentemos por él.

Dave Franco no se queda atrás. La dupla con su hermano en la vida real es magnífica, dándonos las escenas más graciosas del 2017. Josh Hutcherson como “Denny” y Zac Efron como “Chris R” aunque tienen pocas escenas también generan carcajadas. La película pasa de un momento divertido a otro y nunca se siente forzado, lo que hace darse cuenta del excelente guión que contiene.

No sólo la comedia está bien lograda: el mensaje de la película, que va sobre seguir tus sueños por más trabas que haya en el camino, está maravillosamente planteado, dejándonos con una sonrisa de oreja a oreja mientras caen los créditos. Además, se refleja muy bien la importancia de la amistad y del apoyo mutuo.

Para disfrutar a pleno “The Disaster Artist” y captar cada referencia es recomendable ver “The Room” primero. Si sos cinéfilo o si simplemente querés pasarla espectacular dentro de la sala de cine, imposible dejar pasar esta obra maestra. 

lunes, 18 de diciembre de 2017

Muertes conectadas

“27, El Club de los Malditos” es una película argentina de acción y comedia dirigida por Nicanor Loreti (Kryptonita, serie Nafta Súper) y escrita por él junto a Alex Cox. El reparto está compuesto por Diego Capusotto, Sofía Gala, Daniel Aráoz, Paula Manzone, Willy Prociuk, Naiara Awada, Ezequiel “El Polaco” y Willy Toledo. Llega a las salas argentinas el 4 de enero de 2018 gracias a la distribuidora Energía Entusiasta.


Una noche en el verano más caluroso en 20 años, Leandro De La Torre (El Polaco), famoso cantante punk, sale disparado por una ventana e impacta sobre el techo de un auto. Es el día de su cumpleaños número 27. Paula (Sofía Gala), una joven fan de veintipocos años, graba todo con su celular. Lejos está de saber que en aquel video se encuentra la clave detrás del asesinato del músico. Martin Lombardo (Diego Capusotto), acérrimo hincha de Racing, es el detective encargado de investigar el caso. Junto a Paula descubrirá la conspiración detrás de las muertes de todos los famosos rockeros a los 27 años. Jimi Hendrix, Janis Joplin, Amy Winehouse, Sid Vicious y Leandro De La Torre tienen mucho en común: en realidad, todos fueron asesinados… y Paula y Lombardo pueden ser los siguientes.


Para disfrutar este film hay que tener en cuenta que en el mundo creado por Loreti no existen las reglas lógicas: un policía puede disparar a quien quiera, ciertas personas no mueren por más que reciban varios tiros y la resurrección es posible. Estos aspectos pueden hacerle ruido al espectador ya que el disparate se da de forma continua y a veces se supera el límite de lo que aceptábamos como “posible” en ese universo.

Situaciones graciosas sí las hay pero otras resultan repetitivas y aburren, como los extensos monólogos de Sofía Gala sobre la astrología o que los hinchas de Independiente se la pasen golpeando a Capusotto por ser del cuadro rival. El trabajo de fotografía, combinando flashbacks en blanco y negro de las muertes de cada artista con la actualidad en colores oscuros, es de lo más atractivo de la película junto al vestuario.

Una de las buenas decisiones que se tomó durante la elección de casting fue que el Polaco sea la nueva estrella fallecida a los 27 años; esto generó que sus líneas de diálogo sean cuatro como máximo, lo que le viene muy bien al cantante ya que él no es actor. Daniel Aráoz en el papel del villano se siente muy sobreactuado por su forma de hablar así como también Capusotto en el rol de detective bruto y alcohólico. Por otro lado, Sofía Gala llega a ser la que más se destaca debido a la presencia que logra en pantalla con su peluca violeta y medias de red, no así por el guión que en su caso a veces hace agua.

“27, El Club de los Malditos” contaba con un argumento interesante y original que podría haberse explotado muchísimo más en otro rubro. A pesar de ello sus escenas de acción cumplen y brinda un entretenimiento efímero típico de vacaciones de verano.


PD: quédense hasta luego de los créditos si quieren ver una escena que sólo dura unos segundos. 


martes, 12 de diciembre de 2017

Por mi hermano, lo que sea

“Good Time: Viviendo al Límite” (Good Time, 2017) es una película dramática dirigida por los hermanos Josh y Benny Safdie. El primero de ellos la co-escribió y el segundo la protagonizó junto a Robert Pattinson. Compitió por la Palma de Oro en la Competencia Oficial del último Festival de Cannes, donde fue aplaudida de pie durante seis minutos. Llega a las salas argentinas el 14 de diciembre gracias a la distribuidora BF.


Luego del intento fallido de robar un banco, Connie (Robert Pattinson) logra escapar pero su hermano Nick (Ben Safdie), que tiene una discapacidad mental, choca con una puerta de vidrio y es esposado. Sabiendo que la cárcel es uno de los peores lugares en el que Nick puede estar, Connie deberá conseguir el dinero que le falta para poder sacarlo de allí.

Si hay algo para decir de esta película es que su título es totalmente irónico: no está hecha para que la pases bien en el cine sino todo lo contrario. Durante el transcurso de una noche Connie busca ayuda en diferentes personas, actúa por impulso y como espectador lo vemos hundirse cada vez más en un agujero que él mismo provocó. Los directores no se ocupan de darnos detalles sobre la vida de estos dos hermanos pero sí nos dejan en claro que Connie haría lo que sea para proteger a Nick. La determinación que le da Robert Pattinson a su personaje es notable y es gracias a esta producción que el actor logra alejarse de Crepúsculo  (2008), saga que lo convirtió en una estrella hollywoodense. Aquí hace notar que puede meterse en proyectos independientes arriesgados y salir muy bien parado ya que en ningún momento al verlo actuar recordamos su faceta de vampiro enamorado.


Desde el principio la película maneja un ritmo que no da respiro, con una gran secuencia de robo al banco que mantiene la tensión y nos introduce para lo que se viene. La violencia tanto verbal como física se palpa en cada escena por lo que no es una cinta fácil de ver y/o digerir; hay momentos en particular que impresionan y no dan ganas de seguir viéndola, no porque sea mala sino por lo fuerte de su temática. La fotografía de Sean Price Williams junto a la banda sonora de Oneohtrix Point Never logra meternos de lleno en una faceta pocas veces vista de la ciudad de Nueva York: más realista, salvaje y oscura.

A medida que avanza la trama algunos hechos llegan a ser confusos y poco creíbles; la forma en la que el film está grabado, utilizando cámara en mano con primerísimos planos, consigue poner nervioso al espectador por la manera brusca de mostrar sus movimientos. La empatía hacia el protagonista es nula debido a que vive tomando decisiones erróneas o faltando el respeto hacia los demás, lo que genera que presintamos su destino.

“Good Time: Viviendo al Límite” se convierte en un largometraje difícil de recomendar ya que no es para todo tipo de público. Si estás preparado para ver un thriller intenso, fuerte y que se va a quedar con vos luego de salir de la sala, adelante. Para las personas impresionables, mejor dejarlo pasar. 

lunes, 11 de diciembre de 2017

Unas alocadas navidades

“La Navidad de las Madres Rebeldes” (A Bad Moms Christmas, 2017) es una comedia que funciona como secuela de “El Club de las Madres Rebeldes” (Bad Moms, 2016). Jon Lucas y Scott Moore vuelven a estar a cargo de la dirección y guión; también regresan sus protagonistas Mila Kunis, Kristen Bell y Kathryn Hahn. Christine Baranski, Cheryl Hines y Susan Sarandon se suman en el rol de sus respectivas madres. Su estreno en salas argentinas es el 14 de diciembre gracias a la distribuidora Diamond Films.


La época del año más estresante para las mamás se acerca pero no sólo con ello deberán lidiar Amy (Mila Kunis), Kiki (Kristen Bell) y Carla (Kathryn Hahn) ya que sus propias madres decidieron sorprenderlas y pasar la Navidad junto a ellas. Con diferencias notorias a la hora de armar los preparativos, las peleas no tardarán en llegar, lo que dará paso a que quizás estas fiestas no resulten de la manera que las tres amigas deseaban.


El año pasado conocimos a estas tres mujeres con personalidades diferentes pero que compartían un mismo sentimiento: el cansancio debido al combo de trabajar y ocuparse de los hijos, casi no teniendo tiempo personal. La cinta fue aprobada por el público porque más allá de hacer reír, se enfocaba en temas reales como por ejemplo el puesto que se le dio a la mujer hace varios años, donde estaba mal visto que dejara el hogar por algunas horas y se divirtiera con sus amigas. También se tocaron otros tópicos que iban desde el divorcio hasta qué implica ser una buena madre.

En la secuela, Jon Lucas y Scott Moore decidieron centrarse en la relación madre e hija días previos a la celebración navideña, dándonos a entender en el comienzo que no resultó para nada bien. Así seremos testigos de cómo Ruth (Christine Baranski), madre de Amy, malcría a sus nietos y tiene un concepto diferente de festejo: los adornos deben ser grandiosos, la comida ultra abundante y los invitados miles. No respeta e incluso critica lo que quiere su hija, que es tener una Navidad tranquila en familia. Por otro lado Sandy (Cheryl Hines), madre de Kiki, es muy sobreprotectora al punto de avergonzarla usando pijamas con la imagen de su cara o queriendo conocer cada detalle de su vida privada. Por último la madre de Carla, Isis (Susan Sarandon), ni siquiera está enterada de que se acercan las fiestas y sólo aparece para pedirle dinero ya que es adicta a las apuestas.

Para disfrutar de esta propuesta no es necesario haber visto la primera entrega pero sí tener en cuenta que las risas se van a dar a partir de situaciones tan exageradas como bizarras (por ejemplo que haya un camello en una casa). Muchas son las escenas que consiguen su cometido gracias al guión y al ámbito construido, sin embargo otras pasan el límite de lo absurdo y fracasan.

De las tres relaciones entre madre e hija, la de Amy y Ruth es la que más nos interesa porque, como en la primera parte, se decidió darle más desarrollo al personaje de Mila Kunis. Su madre tiene un mayor trasfondo lo cual genera el drama del último tramo, que luego continúa con Sandy e Isis en una medida muy inferior.

“La Navidad de las Madres Rebeldes” maneja un humor alocado que puede ser odiado por algunos como súper divertido para otros. Es la típica película para disfrutar con amigas este mes, en la que si aceptás el género en el que se maneja la vas a disfrutar plenamente.

PD: Cabe la posibilidad de que haya una tercera entrega, esta vez con las madres de las protagonistas. ¡Sus papeles en esta película dan ganas de seguir viéndolas en acción!

miércoles, 6 de diciembre de 2017

El internet en la tercera edad

“Amor.com” (Un Profil Pour Deux, 2017) es una comedia romántica francesa dirigida y escrita por Stéphane Robelin. El reparto incluye a Pierre Richard, Yaniss Lespert, Fanny Valette, Stéphanie Crayencour, Stéphane Bissot y Pierre Kiwitt. Llega a las salas argentinas el 7 de diciembre gracias a la distribuidora BF + Paris Films.


Pierre (Pierre Richard) es un anciano de 79 años que ya no le encuentra sentido a la vida debido a la pasada muerte de su esposa. No sale de su casa hace dos años, mantiene en la heladera alimentos podridos, convive con el desorden y no se preocupa en higienizarse. Preocupada por la situación, su hija Sylvie (Stéphane Bissot) decide comprarle una computadora para conseguir entretenerlo. Para que Pierre aprenda a usarla, Sylvie contrata a Alex (Yaniss Lespert), el novio de su hija que es un escritor desempleado. Hace bastante tiempo que Pierre está peleado con su nieta Juliette (Stéphanie Crayencour) ya que él no está de acuerdo en que ella se haya separado de David (Pierre Kiwitt). Es por eso que Sylvie decide no contarle nada a su padre sobre que Alex es el nuevo novio de su hija. En una página web de citas, Pierre se crea un perfil utilizando una foto de Alex y comienza a chatear con la joven fisioterapeuta Flora (Fanny Valette). El problema se originará cuando los dos pacten su primera cita en Bruselas, por lo que Pierre deberá convencer a Alex que vaya en lugar de él.


Como se puede ver, los enredos de identidad y parentesco son la base de esta comedia liviana que no llega a causar carcajadas pero sí alguna que otra sonrisa. Stéphane Robelin explora la soledad en la tercera edad, la influencia enorme de la tecnología para encontrar pareja y la privacidad que debe tener cada individuo, todo ello sin analizarlo en profundidad. Algunos momentos graciosos ocurren cuando Pierre, al no saber que Alex es el nuevo novio de su nieta, opina mal de él frente a frente o cuando lo llama temprano por teléfono para preguntarle qué debe clickear en la compu, a lo que Alex le dice que abra la ventana y el anciano lo hace de forma literal.

La película tiene actuaciones aceptables pero ninguno llega a destacarse. El error está en su último tramo: por querer darle un final feliz a toda costa, éste queda muy forzado y la reacción de Flora no resulta nada creíble. Aunque el desenlace sea agradable, es imposible perdonar cómo se tomó a la ligera la creación de un perfil falso en Internet que a la vez aprovechó la situación personal de la engañada.

El título original del film, “Un Perfil Para Dos”, tiene mucho más sentido que el que se le dio en nuestro país. Ya sería hora que las traducciones sean correctas y no inventos.

Con “Amor.com” no la vas a pasar mal ya que se deja ver. Sirve para pasar el rato si buscás una cinta en la que su trama no sea para pensar ni tenga vueltas de tuerca. Entretiene lo justo pero no quedará en el recuerdo. 


martes, 5 de diciembre de 2017

Perdido en la nieve

“Bajo Cero: Milagro en la Montaña” (6 Below: Miracle on the Mountain, 2017) es una película dramática basada en hechos reales. Está dirigida por Scott Waugh y escrita por Madison Turner. El reparto incluye a Josh Hartnett, Mira Sorvino, Sarah Dumont, Kale Brady Culley y Jason Cottle. Llega a las salas argentinas el 7 de diciembre gracias a la distribuidora Digicine.


Eric LeMarque, ex jugador de hockey profesional, decide pasar un día haciendo snowboard en las montañas de Sierra Nevada de California aunque el alerta de tormenta está vigente. Adicto a la metanfetamina, distanciado de su madre y con una sentencia judicial por la que se tiene que presentar a la Corte en seis días, Eric se aleja con su tabla de nieve sin tener en cuenta el clima, por lo que termina perdido, sin comida ni señal en el celular.

Adaptada del libro autobiográfico “Crystal Clear” (2009), la historia busca ser emocional pero nunca lo consigue. Esto sucede gracias a que la empatía con el protagonista es nula. A través de unos flashbacks, con efectos muy feos para diferenciarlos de la actualidad, vamos conociendo la infancia de Eric, pero están tan mal utilizados que pareciera que el director no sabía en qué momento meterlos.

A la cinta tampoco le juega a favor que no haya mucho para contar, por lo que seremos testigos de lo que ya vimos en muchos relatos de este estilo: persona alejada de la civilización con un clima atroz, cae al agua congelada, se lastima alguna parte de su cuerpo, no tiene con qué alimentarse y no debe dejar que los lobos lo devoren. Lo único novedoso sería su adicción a las drogas, sin embargo su sufrimiento por la abstinencia lo que menos hace es conmover.

El guión resulta forzado, en específico las líneas que le tocan a la madre encarnada por Mira Sorvino. Se nota su sobreactuación y al ya saber cómo será el desenlace, los 98 minutos son muy tediosos. Ni hablar de la repetición continua de la única lágrima que cae por la mejilla, ya sea de Eric o de ella. Hay una escena en particular del final que está alargada a más no poder, lo que sólo nos hace pensar “que lo rescaten de una vez por todas”.

Como es sabido, en este tipo de historias nunca falta la canción inspiradora mientras bajan los créditos. “Bajo Cero: Milagro en la Montaña” podría haber funcionado a pesar de todos sus clichés; sin embargo su mala narración, poco ritmo y débil guión la convierten en una película olvidable ni bien acaba.

domingo, 3 de diciembre de 2017

Misoginia

“La Batalla de los Sexos” (Battle of the Sexes, 2017) es una película dramática biográfica dirigida por Jonathan Dayton y Valerie Faris, reconocidos por “Little Miss Sunshine” (2006). Está escrita por Simon Beaufoy y protagonizada por Emma Stone y Steve Carell, que ya habían actuado juntos en la comedia romántica “Loco y Estúpido Amor” (Crazy Stupid Love, 2011). Completan el reparto Andrea Riseborough (Wallis en “El Romance del Siglo”), Sarah Silverman, Elisabeth Shue (Sarah en “La Casa de al Lado), Bill Pullman, Natalie Morales, Jessica McNamee, Austin Stowell (Kyle en “Winter, el delfín”) y Lewis Pullman. Llegó a las salas argentinas el 30 de noviembre gracias a la distribuidora Fox.

Septiembre de 1973. Bobby Riggs, tenista de 55 años ya retirado, quiere demostrar que puede vencer a cualquier mujer en el ámbito deportivo. En una época en la que la igualdad de derechos no existía, Billie Jean King, de 29 años, acepta el desafío con el objetivo de reivindicar a su género. El partido se convirtió en todo un acontecimiento mediático que pasaría a la historia como “la batalla de los sexos”.


Con una excelente recreación de los ’70, la película no sólo hace hincapié en el deporte sino que le da más importancia a la situación que pasaba la mujer en ese entonces: la diferencia en el salario era enorme, no se les daba el espacio para expresarse que merecían y los hombres no tenían problema en proclamar sus opiniones machistas por televisión.

En una sociedad con reglas al revés, Billie Jean King se convierte en la tenista feminista necesaria para dar un paso en la dirección correcta. La transformación de Emma Stone está muy bien lograda, corroborando otra vez que la actriz puede meterse en cualquier rol y salir airosa. Tanto su determinación como su vulnerabilidad nos hacen empatizar con ella desde el comienzo, dejando bien en claro por quién alentar en el partido.

Y estar tan decididos por quién queremos que gane también se debe a la despreciable mentalidad de Steve Carell como Bobby Riggs. El hombre era un gran showman que no le temía al ridículo ni a comunicar lo que pensaba (para él las mujeres sólo servían en la cama, la cocina o levantando las pelotas de tenis). La comedia es parte fundamental en su personaje y su buen uso genera tanto rechazo como risa en el espectador. Eso sí: nada indigna más que todas las personas que opinan igual que él.

Por otro lado el film se centra en las luchas internas de los protagonistas. Billie, casada con Larry King (Austin Stowell), en una gira de tenis se enamora de su estilista Marilyn (Andrea Riseborough). Bobby es adicto a las apuestas y por ello su esposa Priscilla (Elisabeth Shue) lo echa del hogar. Por más que se muestre el trasfondo de Riggs nunca nos llega a importar, al contrario de Billie que su situación entristece. Duele ver cómo en esa época los prejuicios estaban a la orden del día y la única manera para poder estar juntas era en secreto.


Aunque la mayoría conozca quién ganó el famoso partido, la película logra mantener la tensión. El espectáculo circense previo saca bastantes carcajadas: resulta sorprendente lo mediatizado que estuvo todo. Las mejores escenas se dan en el desenlace: la de Emma Stone sola en el vestuario y luego su corta conversación con el modista constituyen los momentos más significativos de la cinta, que quedarán en la memoria por mucho tiempo y nos harán pensar lo que implican al compararlos con el año en el que estamos.


Gracias al mensaje que deja, “La Batalla de los Sexos” se convierte en un film basado en hechos reales que no habría que dejar pasar. Su ambientación, fotografía, actuaciones y guión brillan por donde se los mire. Billie Jean marcó un antes y un después en la posición que se le daba a la mujer y es por eso que su historia debe ser apreciada en pantalla grande. 


viernes, 1 de diciembre de 2017

Sin rumbo fijo

“Al Desierto” es una película dramática co-producida entre Argentina y Chile. Está dirigida por Ulises Rosell, con guión de él junto a Sergio Bizzio. El dúo protagónico está compuesto por Valentina Bassi (Laura en la serie Cromo) y Jorge Sesán. También actúan José María Marcos, Gastón Salgado y Germán de Silva. El film tuvo su premiere mundial en el 65º Festival de San Sebastián y también se presentó en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. Llegó a los cines argentinos el 30 de noviembre gracias a la distribuidora Cine Tren.


Julia (Valentina Bassi) se da cuenta que el sueldo que obtiene por trabajar como moza en el casino de Comodoro Rivadavia sólo le alcanza para pagar el alquiler. Por eso cuando una noche Gwynfor (Jorge Sesán) se le acerca para proponerle empleo en la petrolera donde él trabaja, ella acepta sin dudarlo. Al día siguiente, Julia se encuentra con Gwynfor y éste le pide que se suba a su vehículo. Ya avanzado el recorrido, y notando que el conductor cada vez se desvía más, Julia teme lo peor y debido a su forcejeo la camioneta derrapa. Con un panorama desértico estas dos personas que no tienen nada en común deberán caminar sin rumbo por la meseta patagónica.


Si hay algo en lo que se destaca Al Desierto es en su despliegue visual. Los planos que se decidieron usar captan excelentemente la tan hermosa como implacable Patagonia, donde en cualquier momento puede ocurrir una tormenta de viento y luego de minutos todo vuelve a la normalidad.

Julia no tiene escapatoria: correr o caminar no sirve para escaparse de Gwynfor ya que el desierto parece no tener fin. El problema recae en que como espectador nunca llegamos a dilucidar cuáles son las verdaderas intenciones de ese hombre. ¿En un comienzo quiso lastimarla? ¿Adónde pretendía llevarla? ¿Qué hubiese pasado si la camioneta no se volcaba? Muchos interrogantes quedan sin respuesta y su forma de actuar no llega a darnos ninguna pista de lo que él piensa.

Por otro lado tenemos al comisario Prieto (José María Marcos), que está en busca de Julia. Su encuentro con el campesino Cuello (Germán de Silva) y otros pocos pueblerinos de la zona aporta situaciones graciosas desde el guión, al ver lo distinto que se manejan las personas dependiendo si viven en la ciudad o en medio de la naturaleza.

La película engancha desde la primera toma gracias a la buena actuación de Valentina Bassi. Ella nunca deja de ser el foco de atención y logra que nos interesemos por la travesía que le tocó vivir. Es en ese viaje sin destino fijo, alejada de la civilización y con un clima que no da respiro donde vemos que sus sentimientos hacia su secuestrador cambian.

El potente Sol, la tierra, piedras y ráfagas de viento son elementos fundamentales para el desarrollo de la historia, al punto de tener el mismo protagonismo que Bassi y Sesán. En cuanto a la tensión, su pico más alto llega al comienzo, cuando Julia quiere escapar de la camioneta. Luego de ello el espectador no vuelve a tener el nerviosismo logrado en esa escena.

Es así como “Al Desierto” cuenta un relato que parece sencillo si se lo ve desde el exterior pero complejo en cuanto a las relaciones humanas que se dan cuando dos personas quedan a merced de la naturaleza. Su trabajo de fotografía es maravilloso, tanto que casi nos hace olvidar el poco desarrollo que se le dio al personaje masculino.



jueves, 30 de noviembre de 2017

Morir una y otra vez

“Feliz Día de tu Muerte” (Happy Death Day, 2017) es una película de intriga dirigida por Christopher B. Landon y escrita por Scott Lobdell. El reparto incluye a Jessica Rothe, que tuvo un papel secundario en La La Land, Israel Broussard, Charles Aitken, Ruby Modine, Rob Mello, Jason Bayle y Laura Clifton. Llega a las salas argentinas el 30 de noviembre gracias a la distribuidora Universal.


Tree (Jessica Rothe) estudia y vive en el campus universitario, donde se lleva la vida por delante sin importarle los demás. En su cumpleaños, el 18 de septiembre, se despierta en el cuarto de Carter (Israel Broussard). Aturdida, su día transcurre de forma normal hasta la noche. Mientras camina hacia una fiesta, una persona con máscara siniestra de bebé la asesina. Tree inmediatamente despierta otra vez en el cuarto de Carter, dándose cuenta que sigue siendo 18 de septiembre y que ella está inmersa en un bucle de tiempo. La joven deberá descubrir quién es su asesino pero esto no será fácil ya que hay muchas personas que desearían matarla por su mal comportamiento.


Como se puede ver la trama usa un recurso súper trillado que ya vimos en “Hechizo del Tiempo” (Groundhog Day, 1993), “Al Filo del Mañana” (Edge of Tomorrow, 2014) e incluso este año en el drama “Si No Despierto” (Before I Fall). Con el agregado de conocer la identidad del enmascarado, la protagonista revive su cumpleaños una y otra vez, lo que llega a aburrir en la primera parte del film debido a la repetición de los mismos sucesos.

Para nada ayuda que Tree sea un personaje insoportable. A Jessica Rothe le sale muy bien ser egocéntrica, irrespetuosa y tener malas actitudes. Con el tiempo se dará cuenta que nunca es tarde para ser mejor persona pero esto también resulta demasiado cliché, ya visto muchas veces en la pantalla grande.

La película está catalogada como terror pero de ninguna manera lo es. Puede que la persona con máscara de bebé genere algún que otro jump scare y hasta ahí llegamos con lo de “causar miedo”. Misterio, suspenso, comedia, amor y hasta una escena dramática familiar es de lo que está hecha esta cinta. Con esa mezcla de géneros la película logra entretener aunque al comienzo la protagonista tarda muchísimo en captar que debe aprovechar su situación para liquidar a su asesino.

Y con respecto al malo de la historia, se comete el grave error de sintetizar. Lo que el espectador más espera es que Tree se ponga manos a la obra y vaya tachando de su lista a quienes comprueba que no son los culpables. Esto directamente se expone en una secuencia muy editada para que no ocupe muchos minutos, con música de fondo a todo volumen. Es así como el sospechoso pasa a ser alguien que no es del entorno cercano de la joven, lo que por lo menos a mí no me logró convencer.

Hay cosas que quedan sin explicación, como por qué Tree se iba debilitando físicamente cada vez que volvía a ser matada. Eso queda en la nada y no se entiende para qué lo metieron en la película, además de que nunca llegamos a saber por qué justo ella está atrapada en el bucle de tiempo. Durante el último tramo la poca credibilidad del asunto hace agua con un giro que puede resultar previsible. Pero no es esto lo que molesta, sino los motivos ridículos e inconsistentes que tiene el homicida.

Definitivamente “Feliz Día de tu Muerte” es una producción que será disfrutada por aquellos que buscan algo para no tomárselo en serio. Se deja ver y llega a entretener aunque su resolución tira por la borda lo narrado. 


miércoles, 29 de noviembre de 2017

Papá está siendo cazado

“El Hijo de Piegrande” (The Son of Bigfoot, 2017) es una película animada belga-francesa dirigida por Ben Stassen y Jeremy Degruson. Está escrita por Bob Barlen y Cal Brunker. Cuenta con las voces originales de Pappy Faulkner, Christopher L. Parson, Joe Ochman y Sandy Fox. Llega a las salas argentinas el 30 de noviembre gracias a la distribuidora Digicine.


El joven Adam desde siempre se sintió diferente y esto se acentuó aún más cuando un día ve que su pelo crece a una rapidez mayor de la normal como también sus pies, a los cuales ya no puede mantener dentro de sus zapatillas. Él fue criado por su madre, que le dijo que su padre había muerto. Pero cuando Adam descubre unas cartas que verifican que su mamá se sigue hablando con su papá, él se enoja y emprende un viaje para encontrarlo. Adam descubrirá que su padre es el mismísimo Pie Grande, un hombre peludo que tuvo que refugiarse en la naturaleza para sobrevivir. Esto se debe a que la corporación HairCo lo busca desesperadamente para realizar experimentos en él, ya que su ADN es diferente. Padre e hijo, junto a algunos animales amigos, deberán arreglárselas para escapar de los empresarios de HairCo, que sólo buscan hacer el mal.


La película pareciera dividida en tres partes que se diferencian entre sí: Adam siendo burlado en la escuela, Adam conociendo a su padre y por último el rescate de Pie Grande atrapado en HairCo. Los dos primeros tramos están muy bien logrados ya que la construcción del niño protagonista hace que nos interesemos en la historia. La animación es atractiva, tanto de los humanos como de los paisajes naturales. Sin embargo es en su tercer acto cuando la cinta pierde el toque original que venía manejando tan bien: el propósito de los villanos resulta cliché y algo que ya vimos en otras películas.

El bullying está muy presente en el film, tanto como la aceptación de que cada uno es diferente y no hay que avergonzarse por ello. También se deja un mensaje sobre el cuidado de la naturaleza, demostrado a través de un oso, ardilla y mapaches que ven cómo su hábitat se está destruyendo. Otro aspecto bien llevado a cabo es el familiar: la reconexión del chico y su padre es linda de ver, con las cosas que tienen en común y sus formas de interactuar a través de juegos. La música acompaña alegremente lo que sucede en pantalla, aunque a veces la misma tonalidad puede llegar a ser repetitiva.

Cuando los científicos entran de lleno en escena es cuando a los mayores se les va a tornar más pesada esta producción. Desde el comienzo presentimos cuál va a ser su desenlace por lo que el alargue del final se siente innecesario.

“El Hijo de Piegrande” es una película súper simple para ver con los más pequeños de la familia. Causa alguna que otra risa y, aunque no quede en el recuerdo, hace pasar un buen rato.




martes, 28 de noviembre de 2017

Una inspiradora forma de vida

“Jane” es un documental dirigido y escrito por Brett Morgen, el cual utilizó más de 100 horas de secuencias que se creían perdidas sobre la primatóloga inglesa Jane Goodall en el Parque Nacional Gombe Stream de Tanzania. Sumado a este material también se puede ver una entrevista a Jane en la actualidad. Llegará a la Argentina en marzo de 2018. 

La película constituye una experiencia tanto emocional como sorprendente gracias a lo que se cuenta y a la magnífica música de Philip Glass. La gran edición nos sumerge por completo en la vida interesantísima de esta mujer que prácticamente desde que nació sabía a qué quería dedicar su vida. Tan sólo con 23 años Goodall viajó a Kenia, trabajó con el antropólogo Louis Leakey y en 1960 él decidió mandarla a Gombe para que estudie el comportamiento de los chimpancés salvajes. En ese entonces ese tipo de labor de campo no existía, por lo que gracias a su paciencia y determinación, Jane descubrió conductas de los simios que los científicos no habían notado, como por ejemplo el hecho de que estos animales construyen sus propias herramientas.

Las imágenes conservan la belleza inaudita de la selva africana, con los diferentes colores de las distintas especies que ocupan ese hábitat sumado a unos verdes súper llamativos. Además los sonidos de los pájaros, monos o el silencio transmiten una paz difícil de conseguir en estos días.

La relación de Jane con los chimpancés resulta admirable por la pasión que tuvo hacia su oficio de investigadora. Pasaron meses y meses en los que ella, por más que se la pasó observando, no vislumbró simios, sin embargo volverse a Londres y rendirse nunca estuvo entre sus opciones. Los peligros eran variados y todo el mundo le decía que su sueño era una locura, todos salvo su madre. Vanne Goodall la impulsó a no tener miedo a ser ella misma y cumplir su misión, hasta la acompañó a Gombe por su seguridad. Fue difícil acercarse a los chimpancés pero Jane lo logró a tal punto que llegó a darse cuenta de que ellos casi no tienen diferencias con respecto al ser humano.

Aparte de ver cómo se agrupan, el apareamiento y el rol materno que tienen los monos, Jane descubrió que sus sentimientos son tan genuinos como los nuestros y el grado de agresividad es muy alto. Pero no sólo su travesía laboral nos hará conectar con ella, sino también su vida personal: la llegada de Hugo van Lawick, fotógrafo del National Geographic Society, y el comienzo de una relación fue algo que Jane nunca se había planteado. Es hermoso ver a dos personas con metas fijas y un carácter fuerte por alcanzarlas. La crianza de su hijo Grub, con las complicaciones que conlleva tener una rutina diferente al resto de las personas, nos adentra en ese mundo sin una pizca de artificialidad.

El modo de vivir tan particular de Jane Goodman, su convicción de que no tiene por qué haber diferencia entre ayudar a un humano o a un animal y la decisión de viajar cuanto más pueda para inspirar y generar conciencia sobre lo primordial que es cuidar nuestro planeta la convierte en un modelo a seguir necesario para la sociedad actual. “Jane” deja grandes enseñanzas, conmueve y saca sonrisas. Un documental imperdible con una belleza inigualable, tanto en contenido como en imagen.



lunes, 27 de noviembre de 2017

Al mando del hogar aún sin estar preparada

“La Posesión de Verónica” es una película de terror española dirigida por Paco Plaza, reconocido por la saga REC. El guión también estuvo a cargo de él junto a Fernando Navarro. El reparto incluye a Sandra Escacena, que debuta en el cine con el papel protagónico, Ana Torrent y los niños Bruna González, Iván Chavero y Claudia Placer. La cinta está basada en el expediente Vallecas, caso real que sucedió en 1991. Llega a los cines el 7 de diciembre gracias a la distribuidora Energía Entusiasta.


A los 15 años Verónica (Sandra Escacena) debe hacerse cargo de sus hermanitos Lucía (Bruna González), Irene (Claudia Placer) y Antoñito (Iván Chavero) ya que su madre trabaja todo el día en un bar. Un día en la escuela la joven baja al sótano para jugar a la ouija con dos compañeras mientras los demás están apreciando el eclipse solar desde el patio. Verónica desea comunicarse con su padre fallecido pero en vez de eso sin quererlo conseguirá abrir un portal que dará paso a una entidad maligna. Ahora su familia está en peligro, en su casa de Madrid ocurren cosas extrañas y ella sufre los efectos de haber sido poseída.

Ya estamos acostumbrados a los estrenos de terror clichés, con historias planas y redundancia de jump scares. Si leemos la sinopsis de este film o vemos su póster promocional nos parecerá más de lo mismo. Sin embargo detrás de ello se esconde una gran película del género que no debe pasar desapercibida.

Lo que la diferencia de otras producciones y constituye lo más destacable del film es en dónde está puesto el foco. Paco Plaza se toma todo el tiempo que necesita para desarrollar la dinámica del hogar de Verónica, sin perder en ningún momento el ritmo ni el interés del espectador. Gracias a esto conectamos desde entrada con los cuatro hermanos, nos llegan a importar y deseamos su bienestar.


Por otro lado es imposible no aplaudir la acertada elección de casting. En su debut cinematográfico Sandra Escacena brilla como Verónica a pesar de tener variadas escenas complejas con mucha carga emocional. De todas sale airosa, componiendo con éxito a una adolescente que no está siendo escuchada y debe arreglárselas por sí sola. Los pequeños Bruna González, Claudia Placer e Iván Chavero no se quedan atrás con sus buenas interpretaciones. Gracias al guión, sus diálogos recuerdan la inocencia que existe en la infancia, transmiten ternura y aportan el toque de humor que alivia la dura realidad que atraviesa su hermana.

La recreación de época está muy bien lograda, pudiéndola apreciar desde la música que escucha la protagonista hasta el televisor en el que la imagen que transmite no es del todo clara. Los movimientos de cámara y la fotografía oscura ayudan a crear ese ambiente tan atemorizante como sofocador. Gracias a estos dos elementos en una secuencia dentro de la casa Verónica se mueve por las habitaciones, abriendo tantas puertas que no llegamos a dilucidar cómo era la estructura del hogar, lo que genera una sensación claustrofóbica fantástica.

Lo único que puede sacar al espectador del contexto realista en el que se desarrolla el relato es la presencia de una monja ciega en la escuela. Su personaje resulta cliché y no aporta nada relevante. Por suerte su participación no llega a más de tres escenas.

“La Posesión de Verónica” contiene momentos perturbadores que quedarán rondando en la mente al recordar que está basada en una historia real. Los sustos son auténticos pero por sobre todo es el alto nivel de conexión con la protagonista lo que lleva a darnos cuenta que ésta es mucho más que una historia de terror.

domingo, 26 de noviembre de 2017

Cotidianidad

“Asuntos de Familia” (Omor Shakhsiya, 2016) es una comedia dramática israelí que tiene como debut en su dirección a Maha Haj, que también escribió el guión. El reparto incluye a Amer Hlehel, Mahmoud Shawahdeh, Maisa Abd Elhadi, Ziad Bakri, Jihan Dermelkonian, Hanan Hillo, Doraid Liddawi y Saana Shawahdeh. Se presentó en la sección Un Certain Regard del Festival de Cannes. Llega a los cines argentinos el 7 de diciembre gracias a la distribuidora Mirada Distribution.


Una pareja de ancianos vive al ritmo de la rutina diaria en la ciudad de Nazaret. En Ramala, al otro lado de la frontera, su hijo Tarek se empeña en ser el eterno soltero; su hija está a punto de dar a luz; el esposo de ésta -que es mecánico-, obtiene un papel en una película; y la abuela pierde la cabeza. En Suecia, el hijo mayor de la familia espera la visita de sus padres.

Cotidianidad es la palabra que mejor define a esta cinta ya que eso es precisamente lo que se nos muestra. Parece que el amor se extinguió entre Salah (Mahmoud Shawahdeh) y Nabila (Saana Shawahdeh): después de tantos años de casados ya ni se comunican entre sí. Él se la pasa sentado con la notebook en su regazo, ella mirando telenovelas, tejiendo o cocinando. El silencio reina en el hogar, salvo cuando aparece la vecina charlatana por afuera de la ventana. Por otro lado tenemos a su hijo Tarek (Doraid Liddawi), que a pesar de ya estar saliendo con Maisa (Maisa Abd Elhadi) hace tres meses, la sigue considerando una amiga. La joven no podrá guardarse su enojo y esto ocasionará algunos problemas.

La película transcurre sin mayores sobresaltos tornándose demasiado aburrida en su conjunto. Si analizamos las escenas por separado, algunas llegan a ser muy buenas, como por ejemplo la que uno de los hijos va a ser cenar con sus padres, agarra el celular y él solo se ríe de un chiste que lee, dejando de lado a los ancianos. Pero que el ritmo adoptado sea tan lento hace que la atención vaya poco a poco decayendo.

Situaciones graciosas en las cuales nos podemos sentir identificados las hay, como también otras que no suceden todos los días (que los que llegan en auto al mecánico decidan que éste sea perfecto por sus rasgos físicos para actuar en un film). El guión resalta por su simplicidad, tan natural que nos parece estar viendo la vida misma pasar ante nuestros ojos.

“Asuntos de Familia” puede tornarse eterna a pesar de su hora y media de duración por lo que no es recomendada para los que busquen una historia con dinamismo en la que haya giros sorprendentes. Sin embargo, si querés ver un relato pacífico bien actuado sobre las relaciones humanas, probablemente la disfrutes.


jueves, 23 de noviembre de 2017

Traumada

“Martha Marcy May Marlene” es una película dramática del 2011 dirigida y escrita por Sean Durkin. El reparto incluye a Elizabeth Olsen, Sarah Paulson, Brady Corbet, Hugh Dancy (“Loca por las Compras”, 2009), John Hawkes, Julia Garner (“Ritual Sangriento”, 2013) y Louisa Krause.


La historia se centra en Martha (Elizabeth Olsen), una joven que se alejó por completo de su familia al ingresar a un culto en las montañas de Catskill. Luego de dos años acatando las terribles normas del grupo, Martha escapa por el bosque y vuelve con su hermana Lucy (Sarah Paulson), que ahora está de novia con Ted (Hugh Dancy). Pero la convivencia no será para nada sencilla ya que los traumas que vivió, propiciados por el líder Patrick (John Hawkes) no la dejarán tranquila, generando que sus acciones sean extrañas e inentendibles para Lucy y Ted, que no saben lo que le pasó.

Desde el comienzo la película nos mete en un ambiente rarísimo, en el que no sabemos muy bien lo que está pasando. El misterio crece a lo largo de los minutos, con flashbacks hacia el pasado de Martha que cada vez más nos hacen entender por qué en la actualidad está tan ida. Aunque el film contenga escenas fuertes, no sólo éstas son las que nos perturban psicológicamente, sino también los silencios, el tiempo de cada toma y la tenue fotografía.


Elizabeth Olsen tuvo diferentes reconocimientos por su debut protagónico y no es para menos. La actriz logra transmitir intranquilidad, miedo y paranoia por haberse escapado. En su cabeza cree que en cualquier momento los de la secta pueden hallarla y llevarla de vuelta a las montañas. La falta de comunicación que existe con su hermana es muy notoria, lo que hace que Lucy sea de poca ayuda.

Otro de los actores que se destaca es John Hawkes como el líder de la comunidad. Sólo con su presencia despierta temor en el espectador. Por más que lo que nos muestren sea a varias personas comiendo o cosechando, sabemos que algo en esa casa anda mal y la creación de esa sensación resulta lo más destacable del film. En ningún momento viendo esta cinta tendremos paz, el juego psicológico que plantea es tremendo y quizás una vez terminada decidas nunca más volver a verla. En este caso esto no quiere decir que sea una película mala: todo lo contrario.

Impacta ver las reglas que existen en una secta, cómo las personas las aceptan sin cuestionamientos, llegando a perder su identidad original. Con esto debe lidiar Martha, que ahora tiene ideas completamente diferentes y no conoce una vida “normal”. El desenlace no es ni blanco ni negro ya que uno puede sacar su propia conclusión sobre lo que se nos mostró.


“Martha Marcy May Marlene” tiene una gran carga psicológica, no es una “peli para pasar el rato” ni nada por el estilo. Asusta sin necesidad de usar jump scares o litros de sangre y deja incómodo al espectador luego de su visionado, lo que es un gran logro que pocas veces se consigue.